Facultad de decisión o resolución ostentada por algún órgano o servicio de una
entidad. En la terminología aseguradora, se denomina oficina autónoma, por
ejemplo, aquella que, bajo su propia responsabilidad, adopta decisiones en
materia de aceptación de riesgos, contratación o anulación de pólizas,
tramitación y liquidación de siniestros, etc., sin necesidad de consulta
previa a un órgano superior. La autonomía puede ser absoluta o condicionada a
ciertas limitaciones cualitativas o cuantitativas.