02/ Octubre /2008
La Organización Mundial de la Salud anima cada año a aumentar la base social de los vacunados. Se recomienda que la gente se vacune a partir de los 50 años, y aquellos con patologías crónicas. Cuanta más gente lo hace, mayor es la capacidad de respuesta de la sociedad ante una epidemia.
La gripe es una enfermedad infecciosa aguda de las vías respiratorias causada por un virus. Entre sus características más importantes está su elevada capacidad de transmisión de una persona a otra. Se presenta generalmente en invierno y de una forma epidémica, es decir, que cada año nos enfrentamos a una temporada en la que puede producirse una gran actividad y circulación del virus de la gripe (predominantemente en los meses de noviembre a marzo). La fuente de la infección está constituida por las personas enfermas. La transmisión se produce fundamentalmente por vía aérea mediante gotitas que son originadas al hablar, toser o al estornudar la persona enferma y que alcanzan a una persona sin gripe pero capaz de padecerla. El virus entra en la nariz, garganta o pulmones de una persona y comienza a multiplicarse causando los síntomas de la gripe. También puede transmitirse por contacto directo, por ejemplo cuando una persona toca una superficie que contiene virus de la gripe -por ejemplo la mano de un enfermo- y posteriormente se toca su nariz ó su boca.
El virus causante de la gripe tiene una elevada capacidad de sufrir variaciones en sus antígenos de superficie (proteínas que tienen especial relevancia en la capacidad de infección del virus y frente a las que los seres humanos producimos anticuerpos que nos protegen). Estas variaciones implican la aparición de nuevos virus gripales, frente a los que el ser humano no tiene protección. Este es el motivo por el que las vacunas varían de un año a otro, y son efectivas a pesar de estos cambios.
La gripe es un importante problema de salud, tanto por la mortalidad que puede provocar directa o indirectamente, como por las complicaciones que puede ocasionar y los costes económicos y sociales que origina. La proporción de población afectada durante las epidemias anuales oscila entre el 5 y 15% en poblaciones grandes, y es superior al 50% en grupos de población cerrados como internados escolares o asilos.
Las manos son un gran vehículo para el virus de la gripe. Es el motivo por el cual desde el Ministerio de Sanidad siempre se ha insistido en que se laven frecuentemente, y más después de haber estornudado. Se insiste en que es fundamental taparse la boca al toser o estornudar; usar, a ser posible, pañuelos desechables; y no reutilizarlos. Además, este año está previsto recomendar que el estornudo se amortigüe con el brazo, para que no se expanda el virus por el aire y no dirigir el aire espirado hacia las personas con las que estamos.
Autor / fuente: Dirección Médica MAPFRE Caja Salud