05/ Febrero /2012

La investigación observó un aumento en el tamaño de las áreas del cerebro que compensan el lado lesionado, y una disminución en las zonas que no estaban siendo utilizadas por causa del yeso o cabestrillo.
"Estos resultados son especialmente interesantes para el desarrollo de terapias de rehabilitación en personas que han tenido un derrame cerebral u otros problemas", explica el autor del estudio, Nicolas Langer, de la Universidad de Zurich, en Suiza.
Para el trabajo, los investigadores examinaron a diez personas diestras con una lesión en la parte superior del brazo derecho que requería un cabestrillo durante al menos 14 días. Los participantes utilizaron su mano no dominante, la izquierda, para realizar actividades diarias, como lavarse, usar un cepillo de dientes, comer o escribir.
A los participantes les fueron practicadas dos resonancias magnéticas del cerebro, una tras los dos primeros días después de la lesión, y otra a los 16 días de usar yeso o cabestrillo. Los escáneres midieron la cantidad de materia gris y blanca en el cerebro, y también las habilidades motoras de los participantes, incluidos los movimientos de la mano, del brazo y la velocidad de la muñeca y los dedos.
Los resultados indicaron que la cantidad de materia gris y blanca en el lado izquierdo del cerebro disminuyó hasta un 10%, mientras que la cantidad de materia gris y blanca en el lado derecho del cerebro aumentó de tamaño.
Transferencia de competencias
"También observamos una mejora en las habilidades
motoras de la mano izquierda no lesionada, lo que
directamente se relacionó con un aumento en el grosor
del lado derecho del cerebro", explica Langer, quien
agrega que "estos cambios estructurales en el cerebro
están asociados a la transferencia de competencias de la
mano derecha a la izquierda".
Los investigadores indican que los estudios futuros deben examinar si el uso de un sistema de retención, por parte de los pacientes con ictus es realmente necesario para la mejora del movimiento del brazo y la mano, ya que estos resultados también respaldan las directrices que indican que un brazo o pierna, tras la cirugía, deben ser inmovilizados durante el menor tiempo posible.
Autor / fuente: JANO