26/ Mayo /2010
Los españoles consideran que las consultas electrónicas y telefónicas serían una forma de contribuir a reducir los costes del sistema sanitario español (SNS), según recoge un informe elaborado por Accenture en 16 países europeos.
Otras medidas que sugieren los españoles para disminuir el gasto del SNS son la prevención y mejora de los hábitos saludables y mayores facilidades para ser visitados o tratados por otros profesionales de la sanidad.
No obstante, el 78% de los españoles considera que la saturación de las consultas y las listas de espera del SNS son las principales preocupaciones que tienen en materia sanitaria.
Tras esta preocupación por un acceso fácil y equitativo a los servicios sanitarios, le siguen una excesiva burocracia (30%) y la carencia de recursos e inversiones por parte de las administraciones (29%). Pese a todo, más de la mitad de los ciudadanos (58%) califica como "buena" la calidad de la sanidad, un 22% la ve "mala" y un 20 por ciento ni buena ni mala, valoración que cambia en función de las distintas comunidades autónomas.
Los resultados del cuestionario, asimismo, muestran que el punto más débil de los gobiernos, para los encuestados, es su poca capacidad para garantizar la participación de los ciudadanos en el proceso de toma de decisiones en relación con los servicios sanitarios.
Los encuestados de todos los países coincidieron en expresar su deseo para que las distintas administraciones coordinen sus esfuerzos y logren una mayor integración de sus servicios, especialmente entre los prestados por el área de sanidad y servicios sociales.
"Existe un alto grado de consenso en cuanto a la necesidad de que los gobiernos proporcionen un acceso justo e igualitario a la atención sanitaria.No obstante, las distintas administraciones deben esforzarse aún más para facilitar la contribución de los ciudadanos en la definición de las políticas y programas que permitan dicho acceso", según Javier Mur, socio de Sanidad de Accenture para Europa, África y Latinoamérica.
Los encuestados de los diferentes países afirmaron que
sus respectivas administraciones no hacen lo suficiente
para incentivar la participación y aportaciones de la
población antes de decidir sobre las prioridades de los
servicios de asistencia sanitaria.
Autor / fuente: JANO, Mayo 2010