04/ Septiembre /2009
Algunos estudios anteriores habían demostrado que las personas que evitan el desayuno tienden a tener más peso, ya que terminan consumiendo más calorías provenientes de grasas y aumentan de peso con el tiempo, en unas cifras superiores a los que desayunan habitualmente.
Este nuevo estudio, presentado en la Reunión de Endocrinología de EE. UU., sugiere que existiría un mecanismo que podría explicarlo. Cuando las personas están en ayunas, en este caso porque no toman el desayuno, sienten más hambre, lo que también aumenta la actividad en ciertas áreas del cerebro involucradas en los llamados mecanismos de recompensa.
Para el estudio se analizaron las imágenes cerebrales de 20 personas no obesas y con buen estado de salud, a las que se les mostraron fotografías de alimentos con bajo contenido calórico (ensaladas, vegetales y pescados) y con alto contenido calórico (tortas, chocolate y pizza). Los participantes debieron valorar esas imágenes, después de un desayuno abundante o de no ingerir la primera comida del día.
Cuando se evitan ciertas comidas, especialmente el desayuno, el sistema cerebral de recompensa tiende a preferir los alimentos con alto contenido calórico sobre los productos reducidos en calorías, lo que sería una respuesta defensiva del organismo para poder sostener el consumo de calorías.
Esto podría explicar por qué las personas que no toman todas las comidas para adelgazar, algo que hace entre el 30 y el 40 por ciento de las personas que quieren bajar de peso, termina en el fondo falseando su intención de adelgazar y, en realidad, terminan provocando el efecto opuesto.
Por lo tanto, dietas con menos calorías sí, pero sin saltarse comidas.
Autor / fuente: Dirección Servicios Médicos Concertados