Una vez establecida la inmovilidad en la persona mayor es importante iniciar con la mayor rapidez posible los cuidados específicos de prevención de las complicaciones orgánicas, psicológicas y sociales, y la adaptación del entorno del anciano para minimizar las consecuencias de la inmovilidad.
El programa de cuidados generales será básicamente el mismo, pero el tratamiento rehabilitador de la movilidad ha de ser individualizado, teniendo en cuenta el tiempo de evolución del desacondicionamiento, la reserva funcional del individuo y el soporte del entorno.
Se pueden distinguir tres grandes apartados en el tratamiento del síndrome de inmovilidad: cuidados generales, rehabilitación o aproximación progresiva al movimiento y ayudas técnicas, y adaptación del entorno.

Cuidados del anciano inmóvil
Rehabilitación o aproximación progresiva al movimiento

Ayudas técnicas y adaptación del entorno