
Las alteraciones del sueño pueden producir enfermedades por sí mismas, o repercutir en el descontrol o agravamiento de enfermedades orgánicas y psicológicas.

El insomnio es considerado como la queja subjetiva de incapacidad de "dormir bien" o de tener un sueño reparador por parte del paciente.

Se calcula que un tercio de la vida se pasa durmiendo, ya que el sueño es esencial para el mantenimiento de las funciones corporales, especialmente las cerebrales.