El trastorno de ansiedad generalizado provoca una preocupación o miedo crónico invalidante y exagerado que aparentemente no tienen causa justificada.
Es un trastorno multifactorial donde influyen factores biológicos, familiares y ambientales. Un niño puede heredar la tendencia a ser ansioso pero también es posible que imite una conducta ansiosa de un familiar cercano. Por otro lado, una experiencia muy traumática puede desencadenar un trastorno de ansiedad.
Los niños o adolescentes que sufren trastorno de ansiedad no son conscientes de que su estado sobrepasa los límites de la normalidad.
Los síntomas más frecuentes son:
Demasiada preocupación por el futuro, por lo que ocurrirá y antes de que pasen los acontecimientos
Preocupación excesiva por los amigos y la escuela
Pensamientos y miedos constantes sobre su seguridad y la de su familia
Rechazo a ir a la escuela
Molestias físicas constantes sin enfermedades diagnosticadas: dolor de barriga, de cabeza
Alteración del sueño
Fatiga y falta de concentración
Sensación de tener un "nudo en la garganta"
Irritabilidad
Imposibilidad de relajarse
El tratamiento es determinado por el psiquiatra y comprende, en función de la gravedad de los síntomas y de la edad del niño, psicoterapia cognitivo-conductual (para darle herramientas para controlar su ansiedad) y, en casos graves, medicinas como antidepresivos o ansiolíticos. También se recomienda la terapia familiar.