
La alimentación se define como una serie de actos voluntarios y conscientes que consisten en la elección, preparación e ingestión de alimentos con el objetivo de producir un estado de bienestar inmediato y una situación de salud a largo plazo.

Los alimentos forman parte, desde hace muchos siglos, de nuestra forma de vida diaria y, por ello, no se puede clasificar ningún alimento como malo o como bueno por él mismo.

Hoy en día, un mito muy de moda, pero no justificado, es clasificar a los alimentos en función de si engordan o de si adelgazan

Han surgido muchos mitos en torno a la distribución de los alimentos y a la coincidencia o separación en el tiempo de algunos de ellos. Así, existen falsas creencias sin fundamento científico como que ingerir agua durante la comida interfiere en la digestión de los alimentos

El colesterol es una grasa que forma parte de nuestras células y estructuras celulares y es necesario para vivir. Una parte de colesterol lo sintetiza el cuerpo y otra parte lo aportamos a través de la alimentación.

Otro mito es considerar que un alimento cuanto más natural y más fresco ("no congelado y sin conservantes") más sano es. O que los alimentos caseros son los mejores.

¿Cualquier persona puede estar bien alimentada?
Que no estamos bien alimentados lo demuestra que hay muchas enfermedades originadas por la mala nutrición. Los ejemplos más importantes son las enfermedades cardiovasculares, la diabetes mellitus tipo 2, la hipertensión y la obesidad.

Las necesidades energéticas varían en cada etapa de la vida, desde los mayores requerimientos en la etapa de crecimiento hasta llegar a la vejez, donde el gasto energético disminuye, es decir, que se gasta menos energía.

Mitos y errores en alimentación
La palabra mito se relaciona con fábulas y cuentos. En relación a los mitos alimentarios, existen leyendas acerca de ciertos alimentos sin ningún fundamento científico.