Tomografía no invasiva interferométrica óptica.

El órgano responsable de la visión es el ojo. Las imágenes de nuestro entorno penetran en nuestros ojos y se proyectan en la retina. La retina es un tejido sensible a la luz; cuando en su superficie incide la luz se desencadena una serie de fenómenos químicos y eléctricos que se traducen en impulsos nerviosos que se envían hacia el cerebro a través del nervio óptico. Su grosor es de 0.8 mm en su porción más gruesa y de 0.1-0.2 mm en la más delgada. Está formada por varias capas de neuronas especializadas interconectadas entre ellas.
En la superficie de la retina se pueden observar diversas áreas:
Las únicas células directamente sensibles a la luz se encuentran en la capa más superficial de la retina y son los conos y los bastones. Los bastones funcionan principalmente en condiciones de baja luminosidad y proporcionan la visión en blanco y negro, los conos sin embargo están adaptados a las situaciones de mucha luminosidad y proporcionan la visión en color.
La Tomografía de Coherencia Óptica (OCT) es una técnica de exploración útil para el estudio de la retina y del nervio óptico. Su principal avance consiste en la posibilidad de obtener imágenes de gran resolución, tanto de la superficie de la retina como de sus diferentes capas. El tratamiento informático de las imágenes permite obtener imágenes tridimensionales de la retina.
Esta tecnología se basa en un principio óptico complejo denominado interferometría, que utiliza una fuente de luz infrarroja que penetra en los tejidos oculares y se divide en varios haces de luz. Uno de ellos penetra en la retina y otro es captado por un espejo de referencia. En su trayectoria de regreso, ambos haces chocan entre sí generando unas “interferencias” que al ser captadas por un detector se traducen en una imagen en color que representa e indica el grosor de las de los tejidos estudiados. Los colores fríos, como el azul o el negro, se correlacionan con tejidos de menor grosor y los colores cálidos, como el rojo o blanco, con tejidos más gruesos.
El estudio del grosor de las diferentes capas de la
retina puede ser útil para el diagnóstico y seguimiento
de diferentes enfermedades oftalmológicas.
La exploración se realiza con el paciente sentado, sin
precisar anestesia ni medicación sedante. No se utilizan
flashes ni anestésicos. Al contrario que otras
exploraciones oftalmológicas tampoco suele ser necesaria
la dilatación previa de la pupila. La exploración dura
escasos minutos.
A pesar de la alta complejidad técnica es una prueba sencilla de realizar, sin apenas molestias para el paciente. No requiere ayuno ni ningún otro tipo de preparación.
El estudio es totalmente indoloro sin efectos adversos asociados. Excepcionalmente, durante el examen pueden percibirse discretas molestias oculares acompañadas de lagrimeo y quemazón conjuntival, que remiten minutos después el estudio. En aquellos casos en los que se precise el uso de colirios midriátricos, los efectos secundarios más habituales son visión confusa y deslumbramientos. Raramente se da elevación de la presión intraocular.

Al no utilizar flashes ni precisar anestésicos, la tomografía de coherencia óptica se convierte en una técnica exploratoria segura.
No existen contraindicaciones para la práctica de la
tomografía de coherencia óptica.
Aunque no suele
precisarse el uso de colirios para dilatar la pupila, se
deberá evitar especialmente el uso de éstos en los
pacientes con glaucoma de ángulo cerrado.
Es de vital importancia diagnosticar un problema de visión de reciente aparición. En ocasiones el simple examen con un oftalmoscopio permitirá llegar al diagnóstico, pero en aquellos casos en los que dicha exploración resulte insuficiente será necesario recurrir a técnicas más sensibles.
La tomografía de coherencia óptica permite realizar medidas de las diferentes áreas de la retina y de cada una de sus capas. El hallazgo de alguna anomalía en las medidas observadas puede correlacionarse con diferentes problemas oculares. Una vez realizado el diagnóstico puede ser útil para el control de su evolución y de la respuesta a los diferentes tratamientos aplicados.
Se acepta su uso en varias patologías oftalmológicas,
como por ejemplo: degeneración macular asociada a la
edad, glaucoma, edema macular, retinopatía diabética,
coriorretinopatía serosa central y membranas
epirretinianas.