Las gónadas masculinas se forman en el feto XY a nivel intrabdominal a partir del segundo mes de gestación, y durante su crecimiento y desarrollo descienden hasta el escroto. El gen Y es el que diferencia la formación de gónadas masculinas.
La función reproductiva masculina viene condicionada por los estímulos hormonales producidos en el cerebro por el hipotálamo y la hipófisis, generando dos hormonas (FSH y LH) que actúan sobre los testículos para producir testosterona y la formación de espermatozoides. La misma testosterona regula la producción de hormonas hipotálamo-hipofisarias mediante un sistema de retroalimentación negativa. Todo ello permite la regulación de la formación de testosterona y de espermatozoides por parte de los testículos.
En edad puberal, a partir de los 12 años, se estimula la formación hormonal, así como la formación de espermatozoides.
A partir de los 50 años puede existir un descenso en la formación de testosterona.
La formación de los espermatozoides es a nivel intratesticular pero precisan del paso por el epidídimo para alcanzar la capacidad de fertilizar y movilizarse.