
Nuestro ritmo de vida actual, caracterizado por las prisas y el estrés, unido a una alimentación que muchas veces resulta poco equilibrada y con carencia de los nutrientes esenciales, puede conducir a una falta de energía con la consecuente sensación de fatiga, irritabilidad y debilidad muscular.
Este cansancio generalizado suele indicar que se están produciendo carencias que sería necesario compensar. De hecho, en los últimos años se ha comprobado que, incluso en los países más desarrollados, se producen deficiencias de algunas vitaminas y minerales: sobre todo de vitamina A, vitamina D, vitaminas del grupo B (especialmente vitamina B9, conocida como ácido fólico), hierro, zinc y magnesio. La comida rápida, los precocinados y los alimentos cada vez más procesados no nos ayudan en absoluto.
Para evitar estas carencias cada vez son más las personas que recurren a los suplementos nutricionales. Se trata de preparados, disponibles en las farmacias y tiendas de dietética, que aportan vitaminas, minerales, antioxidantes, ácidos grasos y otros nutrientes que nuestro cuerpo necesita para funcionar como es debido.
Aunque lo más recomendable sería aportarlos a través de los alimentos, en determinadas situaciones, o simplemente cuando existe un aumento de la actividad física o intelectual, los suplementos pueden ayudar a solucionar algunas carencias.
El problema radica en tomarlos de forma indiscriminada para compensar dietas poco equilibradas ya que el abuso de algunas vitaminas también es negativo y puede dificultar la absorción de otros nutrientes por parte del organismo. No se trata, por tanto, de tomar grandes cantidades de suplementos ni de tomarlos siempre, sino de incorporar los más adecuados a las necesidades de cada uno (siempre bajo consejo del especialista) en momentos puntuales.
Constituye la parte más nutritiva del grano y si por algo destaca es por ser una fuente natural de vitamina E, uno de los antioxidantes más potentes, que protege a las células frente a los radicales libres. También contiene proteínas de gran valor biológico (con todos los aminoácidos esenciales), ácidos grasos esenciales, vitaminas del grupo B (sobre todo B5, también llamada ácido pantoténico), vitamina A, K y minerales (cinc, hierro cobre y magnesio).
¿A quién se indica?
Está especialmente indicado en casos carenciales
por dietas inadecuadas o enfermedades que impiden la
asimilación normal de nutrientes, o en situaciones en
las que el organismo tiene mayor necesidad de los mismos
(deportistas o situaciones de más desgaste intelectual
y/o físico).
¿Cómo se toma?
Se encuentra en forma de copos o granulado y
envasado en perlas que contienen el aceite obtenido del
germen. De los copos o del granulado se toman una o dos
cucharadas al día, que se pueden mezclar con cualquier
plato, ya que el germen de trigo combina muy bien con
las ensaladas, sopas, leche o zumos de fruta. En cuanto
a las perlas, dependiendo de la cantidad de aceite que
contienen, se toman de 1 a 6 perlas al día (seguir las
recomendaciones del fabricante).

Es un complejo de fosfolípidos obtenidos principalmente a partir de las semillas de soja (aunque la yema de huevo también es rica en lecitina) y se considera muy importante para el control del colesterol. La lecitina favorece la digestión y absorción de las grasas y vitaminas liposolubles (vitaminas A, D, E y K).
¿A quién se indica?
Su uso está indicado para el control del
colesterol, en caso de cansancio físico o psíquico,
dificultad de memoria o de concentración y
envejecimiento precoz.
¿Cómo se toma?
Se encuentra en forma de polvo granulado envasado.
Se recomienda tomar 2 cucharaditas antes de cada comida,
o 1 cucharada en cada comida con las ensaladas, zumo,
leche… salvo indicación contraria del médico. También se
encuentra en perlas blandas (seguir las recomendaciones
del fabricante).
Es la mejor fuente natural de vitaminas del complejo B, implicadas en el buen funcionamiento del sistema nervioso. Además, es rica en sales minerales (fósforo, calcio, silicio, zinc, cobre y hierro), aminoácidos esenciales y sustancias activas.
Destaca su efecto reconstituyente y depurativo, al mejorar el estado de piel, uñas y cabello y conservarlos sanos y vigorosos. Combate, en parte, la sensación de cansancio. También contiene sustancias antibacterianas que colaboran en el mantenimiento de las defensas, y ayuda a regular la función intestinal, al participar en la renovación de su flora.
¿A quién se indica?
Está indicada en caso de deficiencia de vitaminas
del grupo B o de minerales como cinc o hierro. Mejora
las defensas y es una ayuda para personas con una
actividad física o psíquica muy intensa.
¿Cómo se toma?
Se encuentra en forma de copos, comprimidos y
levadura integral líquida (es la más valiosa
nutricionalmente). La dosis recomendable es de 1 a 3
cucharadas (de 10 a 30 g) diarias. Puede tomarse
mezclada con sopas, purés, zumos de frutas, ensaladas,
yogures, cereales…Los comprimidos pueden variar en
contenido por comprimido de un producto a otro, se
tomarán siguiendo las recomendaciones del
fabricante.

Es rica en proteínas y sustancias hormonales. Destaca su riqueza en vitamina C, E, A, vitaminas del complejo B, minerales (fósforo, hierro, calcio, cobre y selenio), ácidos grasos insaturados y aminoácidos. Posee un efecto tonificante del sistema nervioso. Es antibacteriana y estimulante natural de las defensas.
¿A quién se indica?
Como posee propiedades antimicrobianas, puede ser
recomendada como solución preventiva en periodos de
epidemias gripales. La jalea real también resulta muy
útil en estados de debilidad o agotamiento físico o
psíquico y falta de apetito. Está contraindicada, en
cambio, en la patología de Addison (insuficiencia
crónica de las glándulas suprarrenales).
¿Cómo se toma?
Se presenta liofilizada en frascos, estabilizada
con polen en ampollas bebibles y en cápsulas. Se
aconseja la dosis de 1 ampolla al día antes del
desayuno, mezclada con agua o zumo de frutas. También se
presenta en forma liofilizada en sobres monodosis de
granulado bucodispersable. Tanto para las cápsulas como
para los sobres monodosis, se aconseja seguir las
recomendaciones del fabricante.

La importancia de la aplicación en dietética que tiene el polen se debe a su composición: proteínas, vitaminas (grupo B, vitamina C y provitamina A), sales minerales, oligoelementos, enzimas e incluso compuestos con poder antibiótico. El polen es un tónico energético y revitalizante y su administración continuada mejora el estado físico general. Entre sus propiedades está la de estimular el apetito, combatir la fatiga mental y reducir la tensión arterial.
¿A quién se indica?
Ayuda a la recuperación de peso y de las fuerzas
en las personas convalecientes. También está indicado en
caso de anemia, ya que contribuye a aumentar
la producción de glóbulos rojos. Por otra parte, mejora
la digestión de los alimentos, y logra de esta manera
que nuestro cuerpo asimile y aproveche mejor los
alimentos que ingiere.
¿Cómo se toma?
Se pueden tomar de 1 a 3 cucharadas de postre al
día solas o combinadas con zumos, yogures, leche… Es
aconsejable tomar el polen durante 20 días y descansar
otros 10. Se desaconseja incorporarlo a alimentos muy
calientes, ya que el calor puede desnaturalizarlo