
El síndrome postvacacional se puede definir como un trastorno pasajero del estado de ánimo relacionado con la finalización de las vacaciones y la incorporación a nuestra rutina diaria. Después de un periodo libre de preocupaciones y estrés la vuelta a la rutina y a las obligaciones laborales y familiares pueden suponer una situación difícil de abordar.
Aunque se alude a depresión postvacacional, ésta no existe como enfermedad desde el punto de vista estrictamente médico. La depresión es una enfermedad psiquiátrica con unos síntomas bien definidos y la depresión postvacacional no se contempla como una entidad clínica. Lo que sí existe o entendemos como síndrome postvacacional hace referencia a una serie de síntomas en los que predominan el cansancio, la apatía y la irritabilidad y están motivados por la vuelta al trabajo, la cual se relaciona con el estrés laboral.
Quienes más riesgo tienen de presentarla son especialmente aquellos trabajadores con una insatisfacción en su trabajo y problemas en su ambiente laboral. En la gran mayoría de los casos este proceso se autolimita y desaparece en alrededor de una semana.
Un pequeño porcentaje de personas pueden llegar a desarrollar un cuadro depresivo pero relacionado más bien a su incorporación a un medio hostil y agresivo y escasamente satisfactorio, no por el hecho de volver de vacaciones. En estos casos además, generalmente la depresión existía previamente y el regreso a las vacaciones es una coincidencia, pero que actúa como un factor más desencadenante.