El síndrome de Down es una alteración genética producida por la presencia de 3 cromosomas 21, cuando lo normal, es que existan dos.

Es la principal causa de discapacidad intelectual y la
alteración genética más frecuente. Afecta a 1 de cada
700 embarazos.
Es más frecuente cuando la madre
supera los 35 años de edad.
A las mujeres
embarazadas se les practican estudios específicos
durante el primer trimestre del embarazo para detectar
el riesgo de tener un niño con síndrome de Down.
Todas las células humanas tienen 46 cromosomas ordenados en 23 pares. Uno de estos pares determina el sexo del individuo y los otros 22 se denominan autosomas, numerados del 1 al 22.
El óvulo y el espermatozoide contienen, cada uno de
ellos, solo 23 cromosomas (un cromosoma de cada una de
las 23 parejas), de tal forma que al unirse producen una
nueva célula con la misma carga genética que cualquier
otra célula humana, es decir, 46 cromosomas divididos en
23 pares.
Durante este proceso es cuando ocurren la
mayoría de las alteraciones que dan lugar al síndrome de Down.
Existen tres tipos de alteraciones cromosómicas que pueden causar el síndrome de Down:
El diagnóstico se puede hacer antes del parto o después
del nacimiento. Cuando ha nacido el niño se sospecha el
diagnóstico por la exploración física y el fenotipo (por
los rasgos faciales y características físicas), pero el
diagnóstico definitivo lo da el análisis de los
cromosomas (cariotipo).
Las pruebas diagnósticas
antes del parto se recomiendan en las mujeres mayores de
35 años o si las pruebas de screening (ecografía y
analíticas) dan un alto riesgo de tener un niño con
síndrome de Down.
El diagnóstico prenatal consiste en realizar una biopsia de vellosidades coriónicas (en la octava semana de embarazo) o bien una amniocentesis (en la semana 16 del embarazo). Ambas pruebas deben estar bien indicadas ya que existe el riesgo de aborto espontáneo.

Los niños afectos con síndrome de Down pueden asociar
algunas enfermedades. Es importante recordar que no
todos los niños que presentan la trisomía 21 han de
padecerlas.
Las alteraciones más frecuentes son:
Todas estas enfermedades requieren un seguimiento específico desde el nacimiento, y todas tienen tratamiento.
Es fundamental el diagnóstico precoz, para orientar correctamente a las familias y ofrecer, al niño con síndrome de Down la mejor estimulación. Se trata de un trabajo multidisciplinar que intenta paliar, en lo posible, los efectos del síndrome en el desarrollo del niño.
Los programas de Atención Temprana son fundamentales para estimular a nivel sensorial y motor al niño con síndrome de Down.
Gracias al adecuado seguimiento y tratamiento de los problemas médicos de los niños con síndrome de Down, pueden tener una calidad de vida aceptable y su esperanza de vida media es de unos 60 años.