La población anciana es uno de los grupos etarios que más apoyo necesita en la sociedad. Se trata de un grupo poblacional dependiente en muchas ocasiones física y económicamente de otros, por lo que en un país desarrollado deben tenerse en cuenta siempre estas necesidades y saciarlas en la medida de lo posible.
Los ancianos pueden presentar necesidades sociales o sanitarias. Muchas veces ambas se mezclan y se debe actuar sobre los dos aspectos conjuntamente pues imposible dar soluciones sin implicar ambas disciplinas.
Como en otras muchas esferas de la vida una buena educación sanitaria va a facilitar el bienestar del anciano. Es importante que se les facilite una educación básica, no sólo sanitaria sino también general como talleres de expresión plástica, música, danza, artesanía, historia del arte, literatura... Respecto a la educación sanitaria se debería incidir más en el aspecto alimentario, aseo básico de cavidad oral y corporal, medidas preventivas de caídas, etc.
Los programas desarrollados por el IMSERSO han experimentado un gran crecimiento en los últimos años. Pueden acceder a ellos pensionistas por invalidez o jubilados del Sistema Nacional de la Seguridad Social, pensionistas de viudedad con 60 años cumplidos, todas las personas 65 años o más, si pueden valerse por sí mismas ni necesiten asistencia médica continuada.
Existen una serie de centros creados para desarrollar las relaciones sociales y personales del anciano. Son los hogares de jubilados, donde éstos pueden pasar su tiempo libre. Pueden pertenecer a entidades públicas o privadas.
En las siguientes tablas se exponen los diferentes niveles asistenciales que se destinan a la rehabilitación y cuidados de los ancianos que se encuentran en diferentes niveles de dependencia.
Última actualización: del 2006
Ana Isabel Hormigo Sánchez. Médico Residente de Geriatría. H. C. San Carlos. Madrid.