Es una enfermedad infecciosa producida por un virus, que se caracteriza por un sarpullido que comienza en la cara y se va extendiendo hacia el cuerpo y las extremidades. Se transmite a través de los estornudos y la tos. Afecta sobre todo a niños o adultos jóvenes.
Con la vacunación sistemática en los niños cada vez se ven menos casos en nuestro medio.
Tiene un periodo de incubación entre 7 y 14 días. El niño empieza con un cuadro catarral con mal estado general, fiebre elevada, tos y conjuntivitis (ojos rojos). Suelen tener dolor muscular y molestias al mirar la luz (fotofobia). Unos tres días más tarde aparecen los granitos en la piel. Coincidiendo con esto pueden aparecer unas manchas blancas en la boca muy específicas de la enfermedad que se llaman manchas de Koplick. A los 4 ó 6 días desaparece el sarpullido dejando una ligera descamación de la piel.
Puede producir complicaciones en algunos casos como: otitis, neumonía, afectación cerebral aguda (encefalitis) o bien tardía, años más tarde: panencefalitis esclerosante subaguda.
El tratamiento es sintomático con medicinas para bajar la fiebre, lavado de los ojos con suero fisiológico y dejar al niño en reposo con luz tenue que no le moleste. Hay que ofrecer abundantes líquidos.
En países en vías de desarrollo con problemas graves de malnutrición, la administración preventiva de vitamina A, al aumentar la inmunidad o capacidad de defenderse de las infecciones, previene la mortalidad infantil por varias enfermedades infecciosas, entre ellas el sarampión.