Las maniobras secuenciales destinadas a sustituir y reestablecer la respiración y la circulación espontáneas se conocen como maniobras de reanimación cardiopulmonar o RCP. Permiten revertir una situación de parada cardiorrespiratoria o respiratoria, fundamentalmente cuando el que las aplica domina las técnicas necesarias y/o se puede realizar un rápido traslado a un centro sanitario. A continuación se detallan los pasos a seguir ante algunas situaciones de urgencia vital.
El paso inicial en todos los casos consiste en buscar un lugar seguro en que intentar la reanimación cardiopulmonar. A continuación se debe comprobar que la víctima está inconsciente (llamándole, gritándole, pellizcándole o sacudiéndole) y, si es así, pedir ayuda. Mientras acude el equipo de socorro se iniciarán las maniobras básicas de la reanimación cardiopulmonar colocando al niño en posición adecuada (boca arriba, sobre una superficie dura). Si se requiere movilizarlo, se deberá considerar la posibilidad de lesiones medulares y, por ello, mover cabeza-cuello-tronco como si fueran un “bloque” y no girar, extender, flexionar o lateralizar el cuello.