
El nacimiento de un hermano puede provocar en el niño el llamado ‘síndrome del príncipe destronado', es decir, la aparición de celos hacia el hermano recién llegado. Cualquier cambio en la estructura de una familia implica a la vez la necesidad de introducir ajustes y entre ellos se encuentran la repartición del tiempo, los cuidados y las atenciones hacia ambos hermanos, que hasta el momento no había sido necesaria. Esta nueva situación implica pasar de recibir toda la atención de los padres a tener que compartirla con el hermano, a la vez que pasar a ser el hermano mayor en lugar del único niño de la casa.
Por lo tanto, es importante ser consciente de que es natural y lógico que aparezcan los celos. Se trata de un proceso de adaptación y maduración en la evolución normal de los niños. Mediante éstos, el niño está tratando de expresar que percibe ese cambio y que tiene miedo de sentirse desplazado, de perder el protagonismo y las atenciones exclusivas de las que había estado disfrutando hasta el momento. Por este motivo, es muy importante saber manejar estos celos adecuadamente.
Un niño puede expresar que está celoso mediante variadas conductas: quejas, malestares físicos (dolor de barriga, vómitos, ...), enuresis, llanto fácil sin motivo aparente, extrema sensibilidad, negación a hacer lo que se le pide, uso de un lenguaje más infantil del que le corresponde por su etapa evolutiva, disminución del apetito, negación a comer o a dormir solo cuando hasta el momento lo hacía sin problema, expresar miedos, solicitar constantemente la atención de los padres durante la noche, mostrarse inquieto o intranquilo, uso de la agresividad hacia los padres, etc.

Algunas indicaciones útiles para el manejo adecuado del ‘síndrome del príncipe destronado' son: