
Técnica de laboratorio que permite la separación de las proteínas en función de su desplazamiento sobre un soporte sólido cuando son sometidas a un campo eléctrico. La migración dependerá del peso de la proteína así como de su carga eléctrica. En el soporte sólido de electroforesis podrán visualizarse bandas o fracciones correspondientes a los diferentes tipos de proteínas.
Las proteínas forman parte de sustancias funcionales y estructurales claves del organismo, como las hormonas, la hemoglobina y las enzimas. Algunas se encuentran libres en el plasma sanguíneo contribuyendo a la acción defensiva inmunitaria y al transporte de sustancias. También es posible detectarlas en otros líquidos biológicos pero en menor cantidad y en proporciones distintas a las del plasma.
Una primera aproximación a las proteínas circulantes permite clasificarlas en dos grupos: albúminas y globulinas. Se utiliza el término de proteínas totales para hacer referencia a ambos grupos. La albúmina es una de las proteínas más pesadas y se sintetiza en el hígado. Constituye aproximadamente el 60 por ciento de las proteínas totales. Una de las funciones principales de la albúmina es controlar la presión osmótica o coloidal, que es aquella presión que permite mantener el líquido dentro del espacio vascular y evitar su extravasación. Además, la albúmina es capaz de transportar diversas sustancias a través del plasma como fármacos, hormonas o enzimas.
Algunas globulinas se sintetizan en el hígado, pero otras, como las inmunoglobulinas, son sintetizadas por los linfocitos B, un subtipo de glóbulos blancos. Sus funciones principales son la defensa inmunológica del organismo, aunque también participan en el transporte de lípidos, hormonas y minerales como el cobre o el hierro. A su vez, mediante la electroforesis se pueden separar las globulinas en cuatro grupos o fracciones :
El proteinograma se realiza habitualmente en plasma sanguíneo, aunque también puede aplicarse a otros líquidos biológicos como la orina y el líquido cefalorraquídeo (LCR).Para la realización de un proteinograma sérico se requiere una muestra sanguínea obtenida por punción venosa simple.Cuando la exploración solicitada sea un proteinograma en orina se requerirá la recogida de orina de 24 horas en unos contenedores especialmente destinados para ello.
Para la obtención de una muestra del LCR se practicará una punción lumbar. El paciente deberá colocarse en decúbito lateral, con las piernas flexionadas sobre el abdomen y la cabeza flexionada sobre el pecho. Mediante una aguja fina se punciona a nivel del espacio entre las vértebras lumbares L3-L4 o L4-L5. Será siempre necesario comparar los resultados del proteinograma del LCR con los resultados del proteinograma en plasma.

No se precisa ninguna preparación especial. Si bien, no es infrecuente, que además del proteinograma, se soliciten otras determinaciones analíticas que sí pueden requerir el ayuno del paciente.
Existen ciertos fármacos que pueden alterar el resultado del proteinograma, entre los que se encuentran la clorpromazina, los corticoesteroides, la isoniazida, la neomicina, los salicilatos y las sulfamidas, entre otros. Deberá valorarse la retirada del fármaco o demorar la práctica del proteinograma hasta finalizar el tratamiento en caso de tomar estos fármacos.
Las molestias durante el estudio son las mismas que se presentan en la toma de cualquier muestra sanguínea. Tras la extracción puede presentarse un discreto dolor en la zona del pinchazo, que tiende a remitir en minutos. Excepcionalmente pueden presentarse mareos, náuseas o desmayo, especialmente en pacientes con aprensión a las extracciones sanguíneas.
Si se trata de un proteinograma de LCR, se practicará una punción lumbar. Además del discreto dolor en la zona del pinchazo también pueden percibirse calambres en ambas piernas en el momento del pinchazo. Tras la punción se recomienda reposo absoluto durante 24h para intentar evitar la aparición de cefalea, puesto que es un efecto adverso que aunque benigno es muy limitante y puede durar desde horas hasta pocos días.
Tanto en la extracción sanguínea venosa como en la
punción lumbar puede producirse un hematoma, que
desaparecerá en el plazo de 5-10 días. En pacientes con
tratamiento anticoagulante o antiagregante puede existir
persistencia del sangrado en la zona del pinchazo, que
remitirá aplicando presión sobre la herida durante unos
minutos.
La punción lumbar es una
exploración segura, pero al igual que cualquier técnica
invasiva no está exenta de riesgos. Las infecciones
(meningitis, celulitis, espondilodiscitis) son raras
cuando se realiza en las condiciones estériles
adecuadas. Excepcionalmente se han descrito hematomas
intracraneales debidos a una evacuación excesiva de LCR.
La electroforesis de proteínas plasmáticas se desaconseja en pacientes con concentraciones elevadas de proteína C reactiva (PCR). La PCR es una proteína que se presenta de forma habitual en procesos infecciosos o inflamatorios agudos. Cuando se presenta en altas concentraciones en el plasma sanguíneo puede dar lugar a errores de interpretación del proteinograma.
Las contraindicaciones para la práctica del proteinograma en LCR son aquellas que contraindican la realización de la punción lumbar: agitación psicomotriz, trastornos de la coagulación, hipertensión endocraneal e infección dermatológica en la zona en la que se debe practicar la punción.
No existen contraindicaciones para el proteinograma en orina.
El proteinograma es una de las pruebas analíticas más solicitadas por la información clínica que puede ofrecer. En función de la patología médica sospechada por el facultativo se solicitará el proteinograma en plasma, orina o líquido cefalorraquídeo.