Propiedades de los alimentos y características por grupos
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Los alimentos se agrupan por su
composición nutricional, cantidad de proteínas, lípidos
(grasas), hidratos de carbono o agua que contiene un alimento.
Los
alimentos que están dentro de cada Grupo son
equivalentes e intercambiándolos, permitirán que nuestra
dieta sea, sobre todo, variada.
Grupos de alimentos
- Cereales, derivados y legumbres.
- Lácteos y derivados.
- Verduras, hortalizas y frutas.
- Carnes, pescados, huevos y grasas.
- Frutos secos, azúcares, dulces y bebidas azucaradas.
Cereales y derivados
- Compuestos principalmente por hidratos de carbono
(también llamados glúcidos).
- Destaca su aporte en vitaminas del grupo B y en
fibra, sobre todo, si los cereales son integrales.
- Juntos con las verduras y hortalizas son la base de
nuestra alimentación.
- Se recomienda su consumo en el desayuno, comida y la
cena, siendo también una buena alternativa para la
merienda y almuerzos en los más pequeños y adolescentes.
Legumbres
Muy útiles por su alto aporte y bajo contenido en grasa.
Por su interesante aporte en fibra, se recomienda su
consumo 2-3 veces por semana.
Bien combinados, son valiosa alternativa en la
realización de menús vegetarianos como sustitutos de la
carne (por sus contenidos en proteínas y hierro).
Verduras y Hortalizas
- Las hortalizas, según el Código Alimentario Español
(CAE) son cualquier planta que se puede utilizar
como alimento, ya sea en crudo, o cocinado.
- Las verduras, son las hortalizas en las que sus
partes comestibles son sus órganos verdes (hojas,
tallos, inflorescencia).
- Tienen en común su gran contenido en agua y por lo
tanto su bajísimo aporte en grasa. A destacar
también su importante contenido en fibra, vitaminas
(sobre todo vitaminas A, B y C), minerales y
sustancias antioxidantes.
- Las podemos consumir crudas y cocidas. Se venden
frescas, en lata, en frasco, congeladas y secas, lo
que las hace muy asequibles. Recuerda cocinarlas por
poco tiempo y añadirlas al agua cuando está
hirviendo, así, conservan más su color, sabor, y
contenido en vitaminas y minerales. Las podemos
consumir en una amplia variedad de texturas: en
sopas, cremas, ensaladas, como primer plato o
complemento de un plato principal, en zumos y a
todas horas.
Frutas
- Fuente excelente de vitaminas, fibra y agua.
Contienen además una cantidad variable, y por lo
general no alarmante, de azúcar.
- Junto con las verduras, nos aportan la mayor parte
de sustancias antioxidantes de nuestra dieta mediterránea.
- Culturalmente las consumimos al final de las comidas
y son muy útiles en ese momento para facilitar la
asimilación de muchos de los nutrientes. Son también
una muy buena alternativa en el desayuno, almuerzo y
merienda. Pueden consumirse como ingredientes tanto
en ensaladas como en platos principales,
participando en un sinfín de recetas tan apetitosas
como saludables.
- Numerosos estudios de investigación evidencian el
posible papel protector del consumo de frutas y
verduras en el desarrollo de enfermedades
cardiovasculares (ECV) y algunos tipos de cáncer.
Estas dos patologías (ECV y cáncer) son las
principales causas de mortalidad en los países
desarrollados. Entre los dos grupos, se recomiendan
consumir 5 raciones al día.
Frutos secos
- Destaca su alto aporte en grasa y energía. Son una
buena fuente de calcio, fósforo, cobre, vitamina E y fibra.
- Contienen sobre todo grasa insaturada (las que
ayudan a bajar el colesterol en sangre) y el
contenido en grasa saturada es mínimo. Son una buena
alternativa a las proteínas de origen vegetal.
- Se pueden consumir de múltiples maneras, en salsas,
guisos, postres, dan un toque especial en ensaladas
y, además, son un magnífico complemento nutricional.
Lácteos y derivados
- Los lácteos aportan nutrientes de alto valor
biológico. Son la fuente principal de calcio.
También contienen importantes cantidades de
vitaminas A, D, B12, y de otros minerales como el
fósforo. Su composición es muy variable dependiendo
del tipo de lácteo. Los más comunes son leche,
yogures y quesos.
- La grasa de la leche tiene un alto contenido en
grasa saturada, pudiendo ser un inconveniente cuando
el consumo global es elevado. Afortunadamente
gracias a la industria, que permite modificar el
contenido en grasa de los lácteos, los podemos
incluir en nuestra alimentación diariamente en las
proporciones recomendadas como semidesnatados y
desnatados, sustituyendo la grasa láctea por otros
tipos de grasa más cardiosaludables como el ácido
olecio o los ácidos grasos omega-3. Otra opción en
el mercado actual son las leches fermentadas con
esteroles vegetales, como Danacol (Danone).
- Si combinamos los lácteos (yogur, leche o quesos)
con las legumbres, obtendremos proteínas de alto
valor biológico y por lo tanto, podríamos sustituir
a la carne, en caso de seguir una dieta vegetariana.
- El consumo de lácteos es válido a todas horas.
Principalmente en desayunos, almuerzos, meriendas y
postres. Además podemos realizar múltiples recetas
con ellos, tales como salsas, ensaladas y postres.
Carnes, pescados y huevos
Los alimentos de este grupo aportan sobre todo, proteínas
fácilmente asimilables. Contienen hierro y vitaminas del
grupo B (B12, B2 y niacina).
Este grupo de alimentos contiene además de proteínas,
cantidades elevadas de grasa (grasa saturada y
colesterol) cuyo consumo se asocia a enfermedades cardiovasculares.
Por tener un perfil graso diferente y que merece
consideración, vamos a subdividir este grupo en: carnes
y derivados, pescados y huevos.
Carnes y derivados
Es conveniente que las carnes y derivados formen parte de
la dieta.
Se recomienda un consumo moderado, alternándose con otras
fuentes proteicas, menos grasas (pescados, legumbres,
tofu, huevos).
Un consumo excesivo de carnes y sus derivados
(charcutería) aumenta el riesgo cardiovascular, por los
aportes de ácidos grasos saturados, colesterol y sodio.
Se recomienda controlar el consumo de carnes rojas y
vísceras, así como de embutidos en general (chorizo,
salchichón, paté, sobrasada. etc.). El conejo y las aves
pueden consumirse de forma regular (excepto el pato). Es
adecuado quitarle la piel del pollo y la grasa visible
de las carnes justo antes de cocinarlas.
Pescados
El contenido en proteínas es similar a las carnes pero el
aporte de grasa es mucho menor (pescado blanco menor al
5% y pescado azul del 10% o superior.)
Son ricas en vitaminas A y D presentes en la grasa.
Tienen menos hierro que las carnes. Son ricos en ciertos
minerales como el yodo, fósforo y potasio.
Recuerda que si están conservados (en lata o en salazón)
el contenido de sal es mucho mayor. Los mariscos
contienen poca grasa y mayor cantidad de colesterol
sobre todo en las cabezas. Los cefalópodos (pulpos,
calamar y sepia) contienen cantidades despreciables de
grasa y son una fuente proteica importante. Ideales para
completar platos de pastas, legumbres o ensaladas.
Huevos
Existen grandes diferencias entre la clara y la yema del
huevo. La clara contiene proteínas de alto valor
biológico y la yema es rica en lípidos (ácidos grasos
esenciales, grasas saturadas y colesterol) y por lo
tanto, es la responsable del aporte calórico el huevo
(unas 80 kcal por un huevo de 70 gramos). El huevo
contiene además, hierro, vitaminas del grupo B y
vitaminas liposolubles A y E.
Las variedades de cocción y consumo son infinitas. Se
consideran las proteínas de mejor calidad y encima, con
un coste muy bajo. El consumo de huevos debe limitarse a
2 o 3 yemas a la semana, en caso de patología cardiovascular.
Grasas
Este grupo de alimento incluye los aceites vegetales y
otro tipo de grasas como la margarina, la mantequilla y
el sebo, este último cada vez más en desuso para la
cocción de los alimentos.
Estas grasas tienen características muy diferentes.
Mientras los aceites vegetales (sobre todo el aceite de
oliva y semillas), contienen ácidos grasos con
beneficios claros para la salud (grasas
monoinsaturadas), las otras grasas más sólidas tienen
efectos negativos sobre el perfil lipídico, favoreciendo
el desarrollo de la enfermedad cardiovascular.
Este tipo de grasas se utilizan en la elaboración de
alimentos preparados (congelados) y/o en la bollería industrial.
Azúcares, dulces y bebidas azucaradas
Los dulces y las bebidas azucaradas aportan una elevada
cantidad de energía (procedente de los azúcares) y no
aportan nutriente esencial alguno, pudiendo favorecer el
desarrollo de obesidad o caries dental. Además, el
consumo de estos alimentos, puede desplazar la ingesta
de otros alimentos más nutritivos y por lo tanto, más
interesantes para nuestro organismo.
La bollería y pastelería industrial, contiene cantidades
importantes de grasas y azúcares.
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