Prevención patología respiratoria
Con el paso de los años aparecen cambios en la estructura
y funcionalidad del aparato respiratorio, que ocasionan
una disminución en la capacidad respiratoria, de forma
que la función respiratoria de las personas mayores, aún
sin ser patológica, es diferente de la de los jóvenes.
El volumen de aire movilizado es menor y el intercambio
de gases es menos eficiente; esto conlleva una menor
resistencia y capacidad de adaptación al ejercicio y una
menor reserva funcional para recuperarse tras su
práctica. Por otro lado, las personas mayores son más
proclives a padecer infecciones tanto bacterianas como víricas.
Además de la edad existen otros factores de riesgo para
el desarrollo y empeoramiento de enfermedades respiratorias.
Los más evidentes son:
- Exposición al tabaco (activo o pasivo).
- Infecciones respiratorias de repetición, en especial
de vías bajas.
- Exposición a contaminantes aéreos (polución,
amianto, ácidos u otros tóxicos, etc.).
La evitación de estos factores ayudará a la prevención de
problemas respiratorios y esto debe empezar en edades
tempranas. Sin embargo el abandono del tabaco y la
prevención de las infecciones respiratorias a edades más
avanzadas también tienen su efecto beneficioso.
A fin de prevenir trastornos respiratorios agudos y
crónicos, se debe estimular al anciano para que:
- Practique ejercicio con regularidad, manteniendo así
su estado físico general y su tono muscular.
- Distribuya sus actividades a lo largo del día.
- Descanse después de cada actividad.
- Evite la precipitación, planeando las actividades diarias.
- Evite el tabaco.
- Ingiera volúmenes adecuados de líquidos; se
recomiendan de 1,5 a 2 litros de líquidos al día.
- Haga ejercicios respiratorios: respirar
profundamente, haciendo el esfuerzo de expulsar todo
el aire de los pulmones varias veces al día; soplar
una botella para hacerla sonar, por ejemplo.
- Se vacune cada año contra la gripe.
- Evite los cambios bruscos de temperatura.
- Mantenga una higiene adecuada (manos, ambiente,
desechar correctamente las secreciones
respiratorias, etc.).
- Evite el contacto con personas que tengan
infecciones en las vías respiratorias. En caso de no
poder evitarlo, se debe ventilar la habitación donde
está el enfermo.
En cualquier caso, ante la aparición de sensación de
ahogo o tos persistente se debe consultar cuanto antes
al médico.
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Dra. Montse Queralt
Especialista en Medicina de Familia y Geriatría
Médico Consultor de Advance Medical