
El riesgo de cáncer se incrementa hasta diez veces con la
edad, debido a un mayor período de exposición a todos
los factores cancerígenos y a una disminución de las
defensas propia de la edad.
La diferencia principal
del cáncer en las personas mayores con respecto a los
más jóvenes es su localización. Así, en los hombres
maduros los cánceres más frecuentes son el cáncer de
próstata, de colon y recto y de pulmón. En las mujeres
de más de 50 años el cáncer más frecuente es el de mama,
seguido del de ovario, pulmón, colón y recto.
Es especialmente importante la prevención del cáncer, así
como el diagnostico precoz para conseguir unos mejores
resultados del tratamiento.
Sin embargo, aún no se
conocen bien las causas de la mayoría de los tipos de
cáncer. Se sabe que la predisposición genética (en
algunas familias), la radiación y algunas sustancias
tóxicas pueden producir cáncer, así como existe una
relación entre ciertos cánceres y unos malos hábitos alimentarios.
Pero incluso cuando se llega a saber la causa de un tumor, no resulta tan fácil, como sería de esperar, luchar contra ella.
Un excelente ejemplo de ello es el tabaco. Se conoce que el tabaco es el causante o desencadenante del cáncer en uno de cada cuatro casos de cáncer en varones y en uno de cada diez casos en mujeres.
El consumo de tabaco, tanto de forma activa como pasiva, se ha demostrado que se relaciona con el cáncer de pulmón, de boca, de laringe, de esófago, de riñón y de vejiga. Si se erradicara la costumbre de fumar, la frecuencia del cáncer en sí y de cada tipo de cáncer cambiaría enormemente. Se sabe también que, pasados unos diez años después de abandonar el tabaco, el riesgo de cáncer ha disminuido hasta equipararse con el de los no fumadores.
También se ha observado la relación entre ciertos cánceres y la alimentación. Así, el cáncer de mama se asocia, además de con otros factores, con el consumo excesivo de grasas saturadas. Estas grasas deben ser sustituidas en lo posible por grasas insaturadas de origen vegetal, como el aceite de oliva o de girasol. El cáncer de colon, por su parte, se asocia a una dieta pobre en fibra.
Además de estas recomendaciones es importante el diagnostico precoz del cáncer, ya que es en las fases iniciales de su desarrollo cuando mejor es la respuesta al tratamiento y el pronóstico. Se disponen de diversas acciones para este diagnostico precoz:
Actualmente, el cáncer no significa, ni mucho menos,
muerte. En la actualidad muchos casos se curan, incluso
en las personas mayores, combatiéndolo con las mismas
armas que en edades más jóvenes: cirugía, quimioterapia
y radioterapia.