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Salud bucodental

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Prevención de las alteraciones de la articulación temporomandibular y del bruxismo.

Comenzaremos mencionando las dos medidas principales para prevenir el bruxismo, que hacen referencia a posibles causas del mismo:

  • Evitar situaciones estresantes y tratar la ansiedad, si se padece de manera habitual.
  • Eliminar alteraciones oclusales que hacen inestable la oclusión: Especialmente contactos prematuros al cerrar la boca o interferencias oclusales en los movimientos mandibulares.

También cabe hablar en este apartado de la prevención de las consecuencias del bruxismo: Para ello se utiliza un aparato llamado férula oclusal, que, encajado en una arcada dentaria, es una especie de plataforma sobre la que se apoyan los dientes de la otra arcada. El apoyo de estos dientes en la plataforma es uniforme y equilibrante del cierre bucal y de los movimientos mandibulares (por ello se utilizan también las férulas para otros cometidos). El equilibrio que se consigue con las férulas previene consecuencias articulares y periodontales del bruxismo. Al ser el material de la férula menos resistente que el esmalte dentario, aunque el bruxismo se siguiera produciendo cuando el paciente lleve puesta la férula, no se produce desgaste dentario sino de la propia férula.

La clave para la prevención de problemas articulares está en no sobrecargarlas, es decir, en el reposo. Esto ocurre igualmente en otras articulaciones. Por ello, las parafunciones (funcionamiento de la ATM sin una utilidad fisiológica) son perjudiciales.

No está del todo evidenciado científicamente, pero todo indica a pensar que las maloclusiones aumentan el riesgo de padecer trastornos temporomandibulares: Por ello parece adecuado intentar conseguir una buena oclusión. Las maloclusiones que más alteraciones parecen causar son aquéllas que no dejan libertad a la mandíbula en sus movimientos: Por ejemplo, la falta de resalte entre los incisivos superiores y los inferiores, que mantiene capturada o incluso retrasada a la mandíbula, o las mordidas cruzadas que hacen que la mandíbula esté atrapada en una posición (que suele ser poco fisiológica) por el engranaje de dos dientes.

Mencionaremos ahora una serie de medidas para conseguir reposo, tanto funcional como psicológico:

  • Evitar abrir la boca en exceso y no forzar los músculos al bostezar.
  • No abusar del chicle ni de los alimentos muy duros, que nos hace sobrecargar músculos y articulaciones sin un fin puramente funcional.
  • Dormir suficientemente, boca arriba y con cuerpo y cabeza en posición alineada, y mantener un horario regular en lo posible.
  • Suprimir los estímulos que afectan al sueño, como el café o el alcohol.
  • Evitar situaciones estresantes y realizar tratamiento de la ansiedad (si se tiene).
  • Mantener habitualmente una posición de reposo de la boca: labios juntos, dientes separados.
  • Paliar el bruxismo en lo posible, pues es una actividad parafuncional.

Por supuesto las revisiones en el dentista cada 6-12 meses son de utilidad para el control y prevención de estos fenómenos.

Última actualización: del 2006

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Dr. Juan Pedro Moreno Fuxá
Licenciado en Odontología, Master en Odontología UCM por la Universidad Complutense de Madrid.
Profesor asociado al Master y Pregrado UCM.
Vicente González-Costa Muñoz
Licenciado en Odontología, especialista en Ortodoncia y profesor en la URJC y UAX.
@ y @ Contenidos y Consultoría S.L.

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