
El sueño es un acto fisiológico involuntario necesario para la reposición del organismo. En el sueño distinguimos dos fases que alternan entre sí durante la noche:
Estas fases pueden encontrarse alteradas en el contexto
de múltiples patologías. Cuando existe la sospecha de un
trastorno relacionado con el sueño es imprescindible
practicar un estudio del sueño o polisomnografía.
La polisomnografía es una técnica que permite estudiar
el sueño y sus fases mediante el registro de diferentes
variables fisiológicas como la presión arterial, la
actividad electroencefalográfica, ocular, muscular,
cardiaca y respiratoria. La información obtenida puede
almacenarse en papel gracias a un sistema de plumillas o
en soportes digitales.
Actualmente, algunos centros
disponen de la posibilidad de realizar polisomnografías
nocturnas ambulatorias. Se trata de la misma técnica,
pero a diferencia de la anterior se realiza en el
domicilio del paciente. El paciente acude a la unidad de
sueño donde el técnico le coloca todos los electrodos
conectados a un sistema portátil y el paciente duerme en
su casa. Al día siguiente acude a la consulta, se
desconecta el sistema y se estudia la información
registrada durante la noche.
El estudio se realizará en centros médicos especialmente habilitados. Se precisa de un laboratorio del sueño con una habitación tranquila, lo más parecida posible a la de cualquier domicilio particular, sin ruidos, oscura y con temperatura controlada. En otra habitación se encontrará el examinador con el equipo necesario para registrar la exploración. Algunos centros disponen de un sistema de video para registrar las imágenes del paciente mientras duerme. Con el fin de estudiar patrones del sueño el examen se realiza durante la noche y el paciente deberá acudir antes de la hora de dormir.
El laboratorio contará con la presencia de un técnico y/o médico con conocimientos en el método exploratorio. Se colocarán electrodos en el mentón, el cuero cabelludo y el borde externo de los párpados. Los electrodos deben permanecer en su lugar mientras el paciente duerme. También se colocarán bandas elásticas torácoabdominales o algún sistema similar para registrar la frecuencia cardíaca y la respiración.
Junto a las variables fisiológicas también se medirá el tiempo que tarda en quedarse dormido y la duración de las diferentes fases del sueño. El registro debe realizarse a lo largo de la noche entera y para considerarlo válido deberá de haber un periodo de sueño mínimo de tres horas.
No requiere ningún tipo de preparación.
El estudio es totalmente indoloro. Debe procurarse que el paciente duerma plácidamente durante el estudio.
Se trata de una exploración no invasiva exenta de riesgos.
No presenta contraindicaciones.
La exploración la indicará habitualmente un médico general, neurólogo, neumólogo o médico internista. Podrá solicitarse para completar el estudio de las causas del insomnio, la hipersomnia, alteraciones de la calidad del sueño o conductas anormales durante la noche.
Uno de los problemas más habituales por los que se realiza la prueba es la hipersomnia o somnolencia excesiva diurna, que puede traducir la presencia de problemas respiratorios, como el síndrome de apnea del sueño. Este trastorno se caracteriza por paradas respiratorias nocturnas de mayor o menor brevedad que en situaciones graves pueden conducir a una parada cardiorrespiratoria.
Otros problemas médicos que pueden manifestarse con alteraciones del sueño son el síndrome de las piernas inquietas, la depresión, la narcolepsia, el sonambulismo, los terrores nocturnos y las crisis epilépticas nocturnas.