
Es una enfermedad muy contagiosa y potencialmente grave causada por tres tipos de poliovirus. Actualmente, gracias a la vacunación, es una enfermedad inexistente en nuestro medio.
El virus de la polio se caracteriza por destruir el
sistema nervioso (infecta el cerebro y la médula
espinal) causando parálisis. La mayor parte de las
personas contagiadas padecen una infección leve o con
muy pocos síntomas. Aproximadamente el 2% de infectados
puede desarrollar parálisis con secuelas
importantes.
La poliomielitis es causada por un virus que tiene una alta capacidad de contagio. Afecta con mayor frecuencia a bebés y niños pequeños. Las infecciones por poliovirus son más comunes durante las estaciones de verano y otoño y el riesgo de padecer parálisis aumenta con la edad.
La transmisión del poliovirus se produce más frecuentemente por la vía fecal oral. Ocurre por una defectuosa higiene en el lavado de manos o por el consumo de alimentos o agua contaminados.
La infección puede mostrar un espectro variable de
severidad. El 90-95% de los infectados no tienen
síntomas, pero sí son contagiosos para otros
individuos.
Los síntomas más frecuentes de la
poliomielitis son:
Para el diagnóstico se necesita un examen médico exhaustivo y cultivos para aislar el virus.

El mejor tratamiento es la prevención mediante la
vacunación universal de todos los niños.
No existe
tratamiento específico ni curativo una vez que el
individuo está infectado. Se administra tratamiento para
aliviar los síntomas: control del dolor mediante
analgésicos, reposo y dieta suave.
Las complicaciones de la poliomielitis paralítica pueden
incluir la parálisis permanente de ciertos grupos
musculares, incluyendo la musculatura respiratoria.
La polio sigue siendo una enfermedad común en algunos
países en desarrollo, principalmente en algunas partes
de África y del sur de Asia. Gracias a los esfuerzos a
nivel mundial por erradicar esta enfermedad a través de
la vacunación infantil, los casos de polio se han
reducido en más del 99% desde 1988.
Todo adulto o niño que viaje a países menos desarrollados
donde la polio sigue siendo una enfermedad común deberá
consultar a su médico o al departamento de salud local
para averiguar si necesita una dosis de refuerzo.