Es la ingestión continua de materiales que no son comestibles como el papel o la tierra.
Es una afección más frecuente en los niños que en los adultos. Aproximadamente afecta a un 10-20% de los niños entre 2 y 6 años.
En los niños menores de un año, no es valorable ya que su afán por descubrir su entorno les lleva a ponerse en la boca todo tipo de cosas o materiales.
En algunos casos puede ser el reflejo de que al niño le falte algún nutriente importante como el hierro o el zinc.
En algunos casos puede darse en niños con retraso mental o con problemas psicológicos o afectivos.
Los materiales que se ingieren con más frecuencia son: barro o tierra, papel, pelo, pinturas o heces de animales.
Para que se pueda diagnosticar de pica este hábito debe durar más de un mes.
El tratamiento debe ir dirigido a suplementar las deficiencias nutricionales, si las hubiera. Si es un problema conductual del niño, sin causa orgánica, se debe acudir al especialista para hacer un tratamiento psicológico adecuado.