Según los datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación del 2006, el consumo alimentario de los españoles ha sufrido algunas modificaciones y no sigue el patrón de dieta mediterránea.
Actualmente la dieta de los españoles incluye:
Consumo aceptable de fruta y verdura
Consumo rico en cereales, sobretodo pan
Consumo elevado de grasas de adición (principalmente aceite de oliva)
Aumento en el consumo de pescado
Consumo excesivo de carne
Exceso en el consumo de platos preparados
Aumento en el consumo de bebidas azucaradas, zumos azucarados y bebidas alcohólicas
Disminución en el consumo de legumbres
Consumo adecuado de lácteos pero con un exceso de la variedad grasa o entera
Como consecuencia de estos cambios en la alimentación, la ingesta de nutrientes se ha modificado. Ha aumentado la ingesta de grasas y proteínas y ha disminuido la ingesta de hidratos de carbono o azúcares. Como resultado, el perfil de la dieta de los españoles ha sufrido un ligero incremento en la ingesta calórica total.