- Maniobra frente-mentón. Se coloca una mano en la frente del accidentado y se extiende ligeramente la cabeza (inclinándola hacia atrás), a la vez que se tracciona del mentón hacia arriba con los dedos de la otra mano.
- Maniobra de tracción mandibular. Fijar la cabeza en posición neutra (ni extendida, ni flexionada) con una mano. Colocar los dedos de la otra debajo del mentón, levantándolo y abriendo la boca. Es la maniobra que se debe aplicar cuando sospechemos lesión de la columna cervical.
Acercaremos nuestro oído a la boca y la nariz del niño para determinar si hay movimientos torácicos y/o abdominales, si se escuchan ruidos respiratorios o si se siente la respiración en la mejilla del reanimador. Si la víctima no respira y se ha descartado la posibilidad de que tenga obstruida la vía aérea, se procederá a la ventilación.
-Ventilación boca a boca y nariz. En menores de un año. Consiste en aplicar el aire sobre la boca y la nariz del niño, sellándolas con los labios del reanimador.
- Ventilación boca a boca. En niños mayores. Se pinza la nariz con los dedos de la mano que sujeta la frente.
El número de insuflaciones a realizar en un minuto es de unas 20, separadas por intervalos de aproximadamente un segundo y medio.
Se palpará el pulso arterial central en distintas localizaciones según la edad del niño:
- En lactantes (menores de un año) se toma el pulso braquial con los dedos índice y corazón apoyados sobre la cara interna del brazo (entre el codo y el hombro), que debe estar separado del cuerpo y girado hacia fuera.
- En los niños mayores de un año se toma el pulso carotídeo palpando la cara lateral del cuello con los dedos índice y corazón que se desplazarán desde el cartílago tiroides (“nuez de Adán”) hacia el borde del cuello hasta encontrarlo.
Si existe pulso, basta con seguir ventilando al niño a 20 insuflaciones por minuto hasta que recupere la respiración espontánea, comprobando periódicamente que no cesa el latido cardíaco.
Si no detectamos pulso, es decir si no hay signos de circulación, se comenzará con el masaje cardíaco.
Para hacerlo correctamente la víctima debe descansar sobre una superficie dura y no se debe retirar la mano que sujeta la frente para que no se colapse la vía aérea.
- En lactantes se aplica con los dedos medio y anular sobre la línea media del pecho, un dedo por debajo de la línea imaginaria que une los pezones. La compresión debe lograr que el pecho se hunda 1/3 de su profundidad.
- En niños mayores de un año se apoya la base de la mano dos centímetros por encima del extremo inferior del esternón (hueso plano en la línea media del tórax) y con el brazo extendido se comprime el tórax. Si se trata de un niño mayor (mayor de 8 años generalmente) y la compresión realizada con un mano no es suficiente, se ayudará apoyando una mano sobre la otra.
La frecuencia y coordinación de ventilaciones y masaje cardíaco difiere también según la edad. En lactantes y niños pequeños la relación masaje/ventilación es de 5/1 (cinco compresiones seguidas de una ventilación), independientemente del número de reanimadores que exista.
En niños mayores, si hay dos reanimadores, la relación masaje/ventilación es también de 5/1; si sólo hay un reanimador la relación es de 15/2.
Cada dos minutos se detendrán las maniobras y se determinará si existen pulso y/o esfuerzo respiratorio espontáneo. Si no es así, se continuará con la reanimación cardiopulmonar hasta que lleguen los servicios de emergencia. Habitualmente se suspende la reanimación cardiopulmonar a los 30 minutos de iniciada si no ha sido eficaz hasta ese momento.
Última actualización: del 2006
Marta Bueno Barriocanal.