Papanicolau es un el nombre del médico que describió cinco grados para clasificar las células de una citología cérvico-vaginal según su grado de malignidad. Lo realizó mediante una tinción para visualizar las células que recibió su mismo nombre. El test de Papanicolau se ha extendido a una prueba que consiste en la toma de muestras de células de la vagina y el cuello del útero para posteriormente observarlas al microscopio. Permite ver variaciones celulares en función del ciclo hormonal, si existen infecciones, y lo más importante, la detección de células malignas que permitan actuar sobre cualquier tumor antes de que éste se manifieste. Este test es capaz de detectar el 95% de los cánceres del cuello del útero y vaginales y ocasionalmente otros como el ovárico y endometrial aunque aquí la fiabilidad es menor. Este test ha cambiado radicalmente el pronóstico de las mujeres habiendo disminuido drásticamente la incidencia de cáncer de cuello del útero y en especial el pronóstico dado que permite diagnosticar el cáncer en una forma en la que todavía no se ha expandido.
Una citología cérvico-vaginal consiste en la toma de una muestra de la secreción vaginal y cuello del útero con una espátula especialmente diseñada para ello para estudiar al microscopio posteriormente las células que se encuentran en esta secreción.
La realización del test de Papanicolau es similar a la de cualquier exploración ginecológica. La paciente se tumba en la mesa de exploraciones con las piernas sobre los estribos. Posteriormente se introduce el especulo (que es un utensilio que sirve para separar las paredes vaginales), después se usa un cepillo y otros instrumentos para raspar y coger muestras de células en la vagina, las paredes de cuello del útero e incluso se introduce por su orificio para conseguir muestras más internas del cuello uterino.
Las muestras obtenidas se colocan en un recipiente con una sustancia conservante que impide el deterioro de la muestra y se manda a analizar por el patólogo quién tras observar al microscopio informará sobre su diagnóstico.
Un resultado negativo significa que es normal, sin embargo el resultado positivo significa que existen células anormales lo que no significa que haya cáncer, pero se deduce que deben hacerle un reconocimiento más intenso para estar completamente seguros por ejemplo una biopsia.
La exploración y toma de muestras dura solo unos minutos. Pueden notarse molestias pero en general no duele.
En general esta prueba se usa principalmente para el diagnóstico precoz de cáncer de cuello uterino. Se estudia por tanto la presencia de células atípicas, es decir malignas. Estas células pueden aparecer en la secreción vaginal en el caso de tumores del cuello del útero o de la vagina. Papanicolau describió cinco grados para clasificar las células de una citología según su grado de malignidad. Estos grados son los siguientes:
Grado I: citología normal
Grado II: citología inflamatoria pero no cancerosa.
Grado III: citología con poca sospecha de malignidad.
Grado IV: citología muy probablemente maligna.
Grado V: citología maligna.
Además del diagnóstico tumoral, el test de Papanicolau permite un diagnóstico hormonal ya que en mujeres en las que la función de los ovarios es correcta se secretan estrógenos y otras hormonas que van a producir variaciones en las características de las células del cuello del útero y vagina, de tal forma que el estudio microscópico de las células nos permite determinar el momento del ciclo menstrual en que se encuentra y hacer una correlación con la situación hormonal. Por ello este test se usa en ocasiones para los estudios de esterilidad en parejas que quieren tener niños.
Por otro lado el análisis de la secreción vaginal permite diagnosticar posibles infecciones vaginales en mujeres que presenten sintomatología sugerente.
En general se recomienda la realización de una citología en aquellas mujeres consideradas de alto riesgo como en casos de presencia de enfermedades de transmisión sexual como herpes o verrugas, y aquellas mujeres que hayan presentado múltiples parejas sexuales, especialmente sin medios de barrera. En el resto de los casos se deberá realizar de forma periódica siendo valorado individualmente por su médico.
Realmente contraindicaciones absolutas no existen. Sin embargo en mujeres que no hayan tenido nunca relaciones sexuales la introducción del especulo puede romper el himen de forma que si la paciente no da su consentimiento no se deberá realizar esta prueba mediante especulo, lo que por otro lado limita la efectividad de esta prueba.
La paciente debe comentar a su médico si toma píldoras anticonceptivas que puedan alterar las características de las células, así como si está embarazada u otros antecedentes como la presencia de otro Papanicolau positivo o algún cáncer ginecológico.
Las precauciones que hay que tomar previo a la realización de una citología incluyen que a la paciente no se la haya practicado ninguna manipulación o exploración vaginal (tampones, utensilios para higiene vaginal , etc.) en las 24 horas previas a la prueba. Tampoco debe haber tenido relaciones sexuales en este tiempo, pues en cualquiera de estos casos podría verse alterada la interpretación de los resultados. Se recomienda ir a la prueba habiendo orinado previamente .
Se debe evitar realizar la prueba en el caso de que la paciente esté menstruando puesto que se puede alterar la calidad del examen.
Los riesgos son casi inexistentes. Durante la prueba pueden notarse molestias por lo que se recomienda estar relajada.
Es excepcional la aparición de una lesión vulvo-vaginal o alguna infección de cualquier tipo. Puede aparecer un mínimo sangrado autolimitado que no implica normalmente ningún riesgo.
Si se realiza en mujeres que no hayan tenido relaciones sexuales nunca se corre el riesgo de desgarrar el himen.
Última actualización: del 2006
Eric J.García Lamberechts. Médico Residente Medicina Interna. H.C.San Carlos.Madrid