En la mujer se cumple una paradoja, ya que por sus características específicas, requiere mayor contenido de ciertos micronutrientes (vitaminas y minerales) en comparación con la población masculina pero, por su estatura y cantidad de masa grasa corporal, necesita consumir menos calorías que un hombre de su misma edad y actividad física. Por todo ello, los requerimientos a veces son difíciles de cubrir y en la población femenina existe un mayor riesgo de sufrir deficiencias nutricionales.