Con la edad disminuye el gasto energético, se quema menos. Este cambio está condicionado por una pérdida de talla, disminución de masa magra o muscular y a un aumento de masa grasa. Además, los requerimientos energéticos también suelen disminuir por la reducción de actividad física.
Las OMS recomienda un aporte calórico de 30Kcal/ Kg peso/ día que equivale a 2300 Kcal para varones de 70 Kg de peso a partir de los 60 años de edad, y unas 1900 Kcal para mujeres de 55 Kg y la mima edad. Se admite una reducción de un 10% en la ingesta calórica entre los 60-70 años y otro 10% a partir de los 70 años. Esta reducción energética no debe afectar a aquellos alimentos que contengan proteínas, minerales y vitaminas, sino a aquellos que contengan mayor cantidad de azúcares y grasas.
De aquí la necesidad de seguir una alimentación que garantice un aporte calórico suficiente, con una composición equilibrada en principios nutritivos siendo: los hidratos de carbono deben representar el 50-55% de la energía total, las proteínas el 10-12 % de la energía total y las grasas el 30-35%. Además, si se promueve la práctica de ejercicio físico resulta más fácil cubrir estos requerimientos por permitir un mayor consumo de alimentos y, previene la pérdida de masa muscular.