En el páncreas hay un tipo de células, las células beta, que fabrican la hormona llamada insulina. En condiciones normales, las células beta fabrican y vierten a la sangre insulina de forma continuada para que las cifras de azúcar en sangre no oscilen y se mantengan dentro de unos límites. La insulina hace que el azúcar pueda entrar en todos los tejidos del organismo.
En situaciones en las que aumenta la cantidad de azúcar en sangre, por ejemplo, si nos tomamos un helado, las células beta secretan una mayor cantidad de insulina para hacer frente a esa subida de azúcar; la mayor cantidad de insulina hace que el azúcar pueda ser captado por los tejidos y así se normalice el azúcar en sangre. De igual forma, si hacemos una actividad física, por ejemplo, media hora de natación, las células beta disminuyen la fabricación y liberación de insulina dado que con el ejercicio físico los tejidos cogen más fácilmente el azúcar y así necesitaremos menos cantidad de insulina para tener las cifras de azúcar en valores normales.
Es muy importante tener el azúcar en sangre dentro de estos límites de "normalidad". Valores de azúcar muy bajos (hipoglucemia) hacen que nuestro cerebro no tenga alimento para funcionar; y de igual forma, valores muy altos (hiperglucemia) hacen que el cerebro no funcione correctamente por excesiva saturación de azúcar. La normalidad del azúcar en sangre se ha establecido en valores de 70-110 mg/dl (= 39-61 mmol/L).
Hay dos grandes tipos de diabetes dependiendo de cómo se produce la hiperglucemia: por deficiencia de la fabricación de insulina o por dificultad de la utilización del azúcar por los tejidos o por ambas.
Diabetes mellitus tipo 1: En ella hay una falta de fabricación de insulina por las células beta del páncreas debido a una destrucción de dichas células.
Diabetes mellitus tipo 2: Inicialmente hay una dificultad de los órganos y tejidos del cuerpo para utilizar el azúcar (los órganos y tejidos son resistentes a la acción de la insulina; es lo que llamamos "insulinorresistencia"). Posteriormente, se añade la falta de fabricación de insulina por las células beta.
La diabetes mellitus afecta a un gran número de personas en todo el mundo. Aproximadamente un 3-6% de la población española es diabética. La más frecuente es la diabetes mellitus tipo 2. La prevalencia total (diabetes conocida e ignorada) es de alrededor del 10%. Un 85-90% son tipo II y un 10-15% tipo I.
El crecimiento de esta patología en los últimos años es muy elevado y está en relación con el aumento del número de pacientes con obesidad. Se considera que el 80% de los pacientes con diabetes mellitus tipo 2 son obesos.