
Los miomas uterinos, también llamados fibromas, son nódulos benignos de la matriz. Son los tumores benignos más frecuentes del aparato reproductor femenino. El útero está compuesto por tres capas distintas, la más externa es la serosa, que es una capa muy fina dependiente del peritoneo, que recubre toda la parte exterior del útero y que facilita el contacto entre los diferentes órganos abdominales además de hacer una función de defensa. La capa intermedia del útero es el miometrio. Está compuesto por fibras musculares lisas y que se controlan de forma involuntaria. Su función básica es la de contraerse en el momento del parto para expulsar el feto. Finalmente el endometrio es la capa mucosa más interna del útero que se desarrolla cada ciclo para albergar al embrión y en caso de no producirse gestación se descama dando lugar a la menstruación.
Los miomas se originan en las células de músculo liso del miometrio. Pueden ser únicos o múltiples y la causa exacta de su desarrollo no se conoce. Su frecuencia se estima entre un 20 y 25 % de las mujeres entre 30 y 50 años. Su crecimiento está facilitado por la acción de los estrógenos y la progesterona, las hormonas sexuales femeninas producidas en los ovarios y por eso en la menopausia suelen reducirse de tamaño. Son de dos a cinco veces más frecuentes en las mujeres de raza negra que en las blancas. Hay un claro factor hereditario también que influye en su formación. Es frecuente que los miomas no sean únicos sino que se presenten varios miomas en la misma mujer.
Los miomas son benignos pero un 0,01% de los casos aproximadamente pueden degenerar en un tumor maligno denominado leiomiosarcoma. Debe tenerse en cuenta esta posibilidad en mujeres con miomas que crecen muy rápidamente o bien en las mujeres postmenopaúsicas que presenten un mioma que crece.
Existen distintos tipos de miomas según su localización. Los más frecuentes son los subserosos, que aparecen en un 55% de los casos. Estos miomas se localizan por debajo de la capa serosa del útero, la más externa y por tanto crecen hacia el exterior de la matriz.
Los miomas intramurales son aquellos que se localizan dentro de la pared de la matriz, es decir en el mismo espesor del miometrio y suponen el 40% de los miomas.
Los miomas submucosos son los que se localizan por debajo
del endometrio y por tanto protruyen hacia el interior
de la cavidad uterina. Estos miomas representan el 5 %
del total.
A pesar de esta clasificación de los
miomas frecuentemente son de tipo mixto y pueden tener
un componente de intramural y subseroso o submucoso.
Tanto los miomas submucosos como los subserosos pueden
ser pediculados, es decir que se unen al útero con un
tallo estrecho, o bien sésiles, que son los que tienen
una base de implantación por donde se unen al útero es ancha.
La mayoría de miomas no produce ningún síntoma. Pero aproximadamente un tercio de las pacientes con miomas presentan algún tipo de clínica que suele ser:
El diagnóstico de sospecha puede ser muy fácil con una simple exploración por parte del ginecólogo con un tacto vaginal. Para confirmar el diagnóstico la primera prueba a realizar es una ecografía, que suele ser por vía vaginal pero en algunas ocasiones también por vía abdominal. En otros casos se realiza también una resonancia magnética o bien un Tac para distinguir otras lesiones que puedan crear confusión en la ecografía.
Para el estudio de los miomas submucosos puede realizarse también una histeroscopia diagnóstica o bien una histerosalpingografía.

Las opciones de tratamiento dependen del tamaño, la localización, la sintomatología y el posible deseo de quedar gestante. Si el mioma es pequeño y asintomático puede simplemente precisar controles para descartar un crecimiento excesivo.
En caso que den clínica o bien crezcan en exceso suele hacerse un tratamiento quirúrgico. El tratamiento médico de los miomas suele ser muy poco efectivo pero en algunos casos, con una previa evaluación del caso y una buena explicación por parte del médico de las expectativas puede ser una opción válida.
El tratamiento quirúrgico puede consistir en una miomectomía, es decir la extirpación del mioma, o bien en una histerectomía, extirpar toda la matriz, en los casos en que la paciente no quiere tener más hijos. La vía de abordaje puede ser abdominal por laparoscopia o por laparotomía o bien por histeroscopia según la localización del mioma. Los tratamientos mediante embolizaciones o ultrasonidos están todavía empezando.