La meningitis es la infección e inflamación de las meninges (son las membranas que recubren el cerebro y la médula espinal). Es una infección grave con una mortalidad entre el 10-40%.
En el recién nacido está en el contexto de sepsis, sobretodo, en la sepsis tardía.
La meningitis neonatal es producida generalmente por bacterias. Los gérmenes más frecuentes son: Estreptococo B y E. Coli.
Los factores de riesgo son la hospitalización durante un largo periodo de tiempo y la colocación de catéteres endovenosos.
Suelen ser inespecíficos: rechazo del alimento, mal aspecto del bebé, fiebre o hipotermia, palidez, somnolencia o convulsiones. El abombamiento de la fontanela aparece más tarde.
Se basa en el análisis y cultivo del líquido cefalorraquídeo que se obtiene mediante una punción lumbar. En ocasiones la ecografía cerebral puede ser de gran ayuda para realizar el seguimiento de la infección y detectar posibles complicaciones.
El tratamiento se realiza con antibióticos endovenosos.
Las secuelas que puede provocar una meningitis, son graves: parálisis, retraso mental, sordera, ceguera o convulsiones.