Otra de sus denominaciones es la de síndrome de dificultad respiratoria tipo I. Está implicado en el 50% de las muertes de niños menores de un mes. Afecta casi exclusivamente a recién nacidos prematuros, de hecho, es tanto más frecuente cuanto menor es la edad gestacional del recién nacido. También afecta con mayor frecuencia a hijos de madre diabética, a niños nacidos por cesárea o por parto vaginal muy rápido, a gemelos,...
Se origina por déficit de surfactante, lo que supone el colapso de los espacios alveolares, espacios esenciales para el intercambio gaseoso. Además se acumula líquido en los pulmones y se forman unas membranas granulosas en los espacios aéreos. Todo esto da lugar a un pulmón más rígido, que no se distiende bien, y a una mala ventilación pulmonar y, en último término, a una disminución de oxígeno en sangre y al aumento de dióxido de carbono.
La clínica aparece pronto, generalmente en los primeros minutos de vida, y consiste en respiraciones rápidas y superficiales, cianosis progresiva, aleteo nasal, quejido intenso,... La auscultación y la radiografía de tórax se alteran en este proceso. A partir del tercer día se suele observar mejoría del cuadro, aunque también hay casos con mala evolución a pesar del tratamiento y que terminan con la muerte del recién nacido.
Última actualización: del 2006
Marta Bueno Barriocanal.