Factores de riesgo
Diversos trabajos han estudiado cuáles son los factores
de riesgo para sufrir maltrato y para provocarlo,
y cuáles son las circunstancias que lo favorecen.
En general se puede afirmar que los factores de riesgo
para que un anciano sufra malos tratos son:
- Edad avanzada, viudedad, sexo femenino.
- Aislamiento social, antecedentes de maltrato
doméstico, cambios frecuentes de domicilio y centro
de salud.
- Empeoramiento reciente de la salud, deterioro físico
o cognitivo, demencia.
- Trastornos del comportamiento: agitación, incontinencia.
- Dependencia funcional, financiera o emocional.
- Depresión, baja autoestima.
Para el agresor, los factores de riesgo son:
- Antecedentes de violencia familiar.
- Aislamiento social, pobreza, rechazo de ayuda médica
o asistencial.
- Enfermedad mental o abuso de sustancias.
- Enfermedad física crónica.
- Sobrecarga del cuidador, física o emocional.
- Dependencia de la víctima.
Respecto al ambiente en que se desarrollan los malos
tratos, los indicadores de riesgo son:
- Falta de recursos sociales.
- Dificultades económicas.
- Mala relación familiar previa.
- Vivienda compartida.
- Mundo sanitario: falta de iniciativa, lagunas
formativas, sobrecarga laboral.
Así, se puede establecer un ejemplo o perfil de víctima
y de agresor, lo que ayudará a identificar mejor los
factores de riesgo.
Perfil de la posible victima:
- Sexo: Mujer.
- Edad: 75 años o más.
- Estado civil: Viuda.
- Importante deterioro funcional por una enfermedad
crónica o progresiva (enfermedad de Alzheimer,
enfermedad de Parkinson, accidente cerebrovascular).
- Dependiente de su cuidador para la mayoría de las
actividades de la vida diaria.
- Portadora de problemas y conductas anómalas:
incontinencia, agresividad, agitación nocturna.
- Convivencia con un familiar que es el principal y
único cuidador.
- Antecedentes previos de lesiones inexplicables y recurrentes.
- Signos de malnutrición, deshidratación, mala higiene
o intoxicación medicamentosa.
- Aislamiento social.
Perfil del cuidador responsable del abuso:
- Parentesco con la víctima: hijo, hija, esposo.
- No aceptación el papel de cuidador. No asume
la responsabilidad que ello conlleva.
- Dependencia del anciano desde el punto de vista
económico; la vivienda suele ser de la víctima.
- Consumidor de fármacos, alcohol y drogas.
- Antecedentes de enfermedad psiquiátrica o
alteraciones de la personalidad.
- Escasos contactos sociales.
- Renuncia a las ayudas médicas y de la comunidad.
- Hostilidad, irritabilidad y suspicacia en las entrevistas.
- Pérdida evidente del control de la situación.
- Historia previa de violencia familiar (esposa, niños...)
- Estrés por causas diversas (pérdida de trabajo,
portador de cualquier enfermedad, problemas conyugales).
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Dra. Montse Queralt
Especialista en Medicina de Familia y Geriatría
Médico Consultor de Advance Medical