
La dificultad en la deglución o disfagia es la dificultad
en propulsar con eficiencia y seguridad el bolus de
alimento hacia la faringe y el esófago.
La
deglución es un acto neuromuscular complejo en el que en
un tiempo inferior a un segundo la orofaringe cambia de
de vía respiratoria a vía digestiva y se produce la
propulsión del bolo alimenticio. Para ello se requiere
la integridad de múltiples arcos reflejos, con la
implicación de 5 pares de nervios y de 50 músculos diferentes.
El envejecimiento normal comporta cambios en la fisiología de la deglución que por sí mismos no provocan disfagia, pero sí un riesgo de aspiración si el paciente se debilitara por cualquier problema (fragilidad).
Los trastornos de la deglución comportan consecuencias importantes, tanto a corto como a largo plazo. Las más importantes son:
El diagnostico de la disfagia se realiza principalmente por el reconocimiento de los síntomas asociados (tos, carraspera, voz húmeda, etc.). Para asegurarse de la presencia de aspiraciones se pueden realizar pruebas de provocación controladas, en las que se da a tomar al paciente pequeñas cantidades de liquido (por ejemplo agua) y comprobar si aparece tos, voz gargajosa o disminución de la saturación de oxigeno en sangre; en caso positivo la posibilidad de presencia de aspiraciones es muy alta. En caso de dudas diagnosticas o terapéuticas se pueden realizar pruebas como la filmación del proceso de la deglución de un bolo de contraste radiopaco (videofluoroscopia), para comprobar cómo, cuando y cuánto se aspira.
El tratamiento de un paciente con trastorno de la
deglución tendrá como objetivo principal alimentar al
paciente y prevenir la aspiración. Dicho tratamiento
puede ser realizado idealmente por un logopeda, aunque
el equipo asistencial, con la participación familiar,
puede aprender y utilizar técnicas sencillas encaminadas
a evitar la aspiración y facilitar la deglución. Una
idea de estas técnicas se resume en las siguientes
líneas:
REHABILITACIÓN LOGOPÉDICA
Terapia indirecta
Terapia directa: ensayo de texturas
De más densa a menos densa, dejando los sólidos para el final y evitando las texturas mixtas, de forma progresiva y ensayando los tragos cada vez.
En los pacientes que no pueden colaborar por trastornos cognitivos el cuidador que se encarga de darle el alimento debe tener en cuenta los siguientes puntos para disminuir el riesgo de aspiración: