Manifestaciones físicas y valoración del maltrato
Los indicadores los podemos encontrar en diferentes
niveles, dependiendo del tipo de maltrato que exista.
Sin embargo no es extraño hallar combinaciones de ellos.
Las manifestaciones de abuso físico pueden ser:
- Heridas y Contusiones
- Múltiples y recurrentes
- En localizaciones extrañas (muslos y brazos,
genitales, boca, cuero cabelludo, etc.)
- De diferente tiempo de evolución
- Quemaduras y abrasiones
- Malnutrición sin motivo aparente.
- Deshidratación.
- Mala higiene corporal, boca muy séptica.
- Ropa inadecuada para el tiempo actual o sucia.
- Caídas de repetición.
- Impactación fecal.
- Gafas rotas o ausencia de las mismas cuando son
necesarias, audífonos que no funcionan.
- Hipotermia, hipertermia.
- Signos de intoxicación medicamentosa o de
incumplimiento terapéutico.
- Contracturas articulares por falta de movilidad.
- Úlceras por presión en mal estado, que no responden
al tratamiento adecuado.
- Explicaciones poco coherentes respecto al mecanismo
de producción de las lesiones.
- Retraso en solicitar la asistencia.
- Visitas reiteradas a servicios de urgencia y
hospitales por motivos cambiantes.
- Administración involuntaria de medicamentos.
- Ausencia de respuesta ante tratamientos adecuados.
Los indicadores de abuso psíquico pueden ser:
- Contradicciones en el relato de lo sucedido entre
paciente y maltratador.
- Actitud de miedo, inquietud o pasividad.
- Estado emocional: alteración del estado de ánimo,
depresión, ansiedad o confusión.
- Pérdida de autoestima.
- Mínimas conversaciones entre la víctima y el cuidador.
Sin embargo, dado que hay otros tipos de maltrato,
existen otros signos guía que se han de tener en cuenta
a la hora de sospechar maltrato o abuso en ancianos.
En el caso de posible abuso económico, pueden
hallarse:
- Patrón irregular en gastos y/o retirada de dinero.
- Cambios repentinos en las disposiciones testamentarias.
- Falta de utensilios que el anciano podría permitirse.
- Inclusión de nombres adicionales en la cartilla del banco.
- Firmas falsificadas.
- Desaparición inexplicable de propiedades.
- Facturas no pagadas sin razón.
Se ha de sospechar abuso o maltrato hacia el anciano
cuando, además de estos signos o situaciones, se asocian
ciertas reacciones de la persona mayor y/o sus cuidadores.
Si la persona mayor se observa que:
- Se muestra ansiosa o deprimida.
- Presenta deterioro cognitivo.
- Tiene miedo del cuidador.
- Es dependiente del cuidador.
- Expresa declaraciones ambivalentes para describir
una situación.
- Muestra poco o ningún contacto visual o comunicación.
O si se observa en el cuidador:
- Estrés o depresión.
- Excesiva preocupación por los costes.
- Dependencia económica de la persona mayor.
- No permite al anciano hablar por sí mismo.
- Actitudes de indiferencia y/o cólera hacia el anciano.
- Comportamiento agresivo hacia el anciano.
- Problemas de alcohol y/o drogas.
- Explicaciones contradictorias e inconsistentes de
una situación.
En ese caso es muy probable hallarse ante una situación
de maltrato hacia una persona anciana, que debe
explorarse para ponerla de manifiesto, solucionarla y
revertir en lo posible sus efectos.
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Dra. Montse Queralt
Especialista en Medicina de Familia y Geriatría
Médico Consultor de Advance Medical