La maloclusión es cualquier disposición de los dientes que no sea fisiológica, es decir, en la que los dientes no estén bien dispuestos anatómicamente y/o funcionalmente para una buena oclusión.
La maloclusión puede estar causada por una malposición dentaria, pero también por una anomalía en el tamaño o en la posición de los huesos maxilares (maxilar superior y mandíbula) entre sí. También puede ser de causa mixta.
Existen maloclusiones en los tres planos del espacio: transversales (del ancho de arcada dental), anteroposteriores y verticales. Otra posibilidad es la discrepancia entre el tamaño de los maxilares y los dientes que han de albergar, es la llamada discrepancia óseo-dentaria. También existen malposiciones de dientes individuales, tales como las rotaciones dentales. Y, por supuesto, es posible la asociación entre maloclusiones de distintos planos del espacio, de hecho, a veces algunas maloclusiones están relacionadas con otras.
Además de una alteración oclusal, las maloclusiones pueden suponer un problema estético, con todas las repercusiones que eso conlleva.
Veamos todas las posibilidades de maloclusión:
Cuando ambas arcadas se asemejan en tamaño o la inferior es comparativamente algo mayor que la superior, coinciden al morder cúspides superiores con cúspides inferiores. Esto resulta incómodo, inestable. Por ello la mandíbula se desvía ligeramente cada vez que se cierra la boca, consiguiendo que uno de los lados de la boca ocluya "correctamente" mientras que el otro lo hace en mordida cruzada. Eso provoca una posición asimétrica de la mandíbula con el resto de la cara, que si se perpetúa durante años puede ser causa de asimetría facial, por crecimiento mayor de una mitad de la mandíbula que de la otra (así como de sus músculos asociados). Este cuadro que hemos descrito se llama mordida cruzada unilateral, ya que en ella sólo hay un lado en mordida cruzada.
En el caso de que la arcada superior sea notablemente más estrecha que la inferior es posible que se produzca una mordida cruzada bilateral. La mandíbula no suele tomar una posición asimétrica, pues la maloclusión es doble.
La clase I es la relación correcta entre las arcadas en sentido anteroposterior. Podemos hablar de clase dentaria y también de clase ósea (o esquelética) para describir las relaciones anteroposteriores de los dientes y de los huesos (respectivamente) maxilar y mandibular.
En muchos casos de clase II existe un gran espacio entre los incisivos superiores y los inferiores, es el resalte aumentado. Pero también existen casos de clase II en los que el resalte no está aumentado porque los incisivos superiores se inclinan notablemente hacia atrás.
Las variantes de la clase II son muchas. Puede ser dento-alveolar, ósea o mixta. Puede ser por maxilar grande o en posición avanzada, por mandíbula pequeña o en posición retrasada, por protrusión alveolo-dentaria superior, por retrusión alveolo-dentaria inferior, o por combinación de alguna de las anteriores.
En los casos de clase III es frecuente encontrar una relación anterior alterada, entre los incisivos superiores e inferiores. Ésta consiste en que se pierde todo el resalte, y los dientes aparecen mordiendo borde a borde, o incluso los incisivos inferiores por delante de los superiores, creando un resalte negativo o lo que se conoce como mordida cruzada anterior.
Una sobremordida normal se tiene cuando la corona de los incisivos superiores cubre aproximadamente un tercio de la de los inferiores. Suele corresponder a 2-5 milímetros.
Recordemos también que, para el análisis facial en sentido vertical, la cara se suele dividir en tercios faciales. Tomando como referencia la línea media de la cara, el tercio superior comprende desde el punto de inserción del pelo hasta el entrecejo, el tercio medio desde el entrecejo hasta el punto entre la columela de la nariz y el labio superior (punto subnasal), y el tercio inferior va del punto subnasal al punto más bajo del mentón. Estos tercios tienen medidas similares, son proporcionales. El tercio que más nos interesa en relación con la boca es lógicamente el tercio facial inferior.
La sobremordida aumentada suele tener que ver con un patrón morfológico (óseo / esquelético) y de crecimiento facial en el que la dimensión del tercio inferior de la cara está disminuida. Este es el llamado patrón braquifacial. De todas formas, cuando el tercio facial inferior es muy corto, con lo cual hay una pérdida de la armonía facial, estamos ante una alteración llamada síndrome de cara corta.
El desarrollo de sobremordidas muy aumentadas y del síndrome de cara corta tiene mucho componente hereditario.
La mordida abierta también suele tener que ver con un patrón morfológico (óseo / esquelético) y de crecimiento facial, en este caso la dimensión del tercio facial inferior estará aumentada. Es el patrón dolicofacial. Cuando el tercio facial inferior se hace pronunciadamente más largo que los otros tercios faciales tenemos un síndrome de cara larga.
El desarrollo de las mordidas abiertas y del síndrome de cara larga tiene también un gran componente hereditario, pero en este caso son muy importantes también las alteraciones de la función respiratoria (respiración oral, problemas de adenoides y amígdalas), de la deglución (interposición lingual entre los dientes al tragar, no fisiológica cuando hay dientes), o hábitos inadecuados (uso muy prolongado de chupete / biberón, succión del dedo).
La falta de espacio para albergar todos los dientes en las arcadas es una situación de discrepancia óseo-dentaria negativa. Esta discrepancia puede derivar en una pérdida de la forma en arco por amontonamiento de los dientes, esta pérdida de alineación se llama apiñamiento. Otra posible consecuencia de la falta de espacio es la inclinación hacia fuera de todos los dientes, llamada protrusión dentaria. Cuando se tiene esta protrusión en ambas arcadas dentarias, se llama biprotrusión (dentaria).
Cuando el espacio en los alvéolos supera el necesario para que quepan los dientes tememos una discrepancia óseo-dentaria positiva. Pueden quedar espacios entre dientes, llamados diastemas. También puede suceder que los dientes se inclinen hacia atrás, lo cual cerraría los espacios sobrantes: Esto sería una retrusión dentaria (si es en ambas arcadas se llama birretrusión dentaria).
Última actualización: del 2006
Dr. Juan Pedro Moreno Fuxá