La litiasis urológica tiene distintas características
según la localización anatómica y sobre todo según su
composición.
La litiasis renal puede ser de
distinto tamaño y distintas localizaciones. La litiasis
puede ser calicilar, piélica, o coraliforme. La litiasis
coraliforme es la litiasis renal que ocupa todas las
cavidades renales, es decir, pelvis renal, cálices
renales e infundíbulos. Es una litiasis difícil de
tratar por el gran volumen de piedra que implica.
La litiasis ureteral es la que típicamente produce obstrucción con dilatación de la vía urinaria y cólico nefrítico. El uréter se divide entre la unión pieloureteral, uréter lumbar, uréter sacro y uréter distal.
La litiasis vesical suele tener clásicamente otro origen. Raramente son litiasis que han bajado de los riñones y el uréter y se quedan en vejiga. Las litiasis vesicales suelen ir asociados a un problema obstructivo infravesical o déficit del drenaje de orina. Al existir un déficit del drenaje de orina de la vejiga se acumulan detritus en vejiga formándose piedras en la vejiga.
La litiasis uretral y/o prostática está en el trayecto
final de la expulsión pero en alguna ocasión se enclavan
produciendo mucho dolor.
La composición más
frecuente de las litiasis puede ser: Oxalato cálcico,
estruvita (infecciosas), ácido úrico, cistina y medicamentosas.