La laparoscopia es el examen visual directo de la cavidad abdominal mediante un instrumento llamado laparoscopio, el cual tiene una cámara e iluminación en la punta, con el que se obtienen imágenes. Se realiza habitualmente con el paciente bajo anestesia general.
Tiene tanto utilidades diagnósticas como terapéuticas, ya que además de permitir ver los distintos órganos de la cavidad abdominal y pélvica, permite realizar técnicas quirúrgicas, como extirpación de vesícula biliar, ligadura de trompas, etc...
Después de lavar con un antiséptico un área adecuada de la piel, generalmente la zona del ombligo, se hace una pequeña incisión por encima o debajo del ombligo para permitir la inserción de un trócar (tubo que se extiende desde el interior del abdomen hacia afuera), el cual permite el paso de una cámara de video. Antes de colocar el trócar, se inserta una aguja en la incisión y se inyecta anhídrido carbónico para hinchar la cavidad abdominal, creando así un espacio mayor para trabajar (neumoperitoneo), lo cual permite visualizar y manipular los órganos más fácilmente.
Después de suministrar una adecuada cantidad de gas, se inserta el laparoscopio (el trocar y la cámara), y se examinan los órganos de la pelvis y el abdomen. Se pueden hacer incisiones pequeñas adicionales para instrumentos que le permitirán al cirujano mover los órganos abdominales, cortar tejido, suturar, con el fin de llevar a cabo el procedimiento de manera segura y efectiva.
Después del examen, se retira el laparoscopio, las incisiones se cierran con suturas o pegamento biológico, y se colocan vendajes. Dependiendo de la operación realizada, puede dejarse un drenaje en una de las incisiones para permitir la eliminación de líquido acumulado.
Es necesario normalmente que el paciente esté anestesiado completamente, y con una sonda urinaria para medir la diuresis.
Permite que el médico pueda buscar tumores u otras anormalidades, y examinar prácticamente cualquier órgano dentro del abdomen, así como obtener muestras e incluso realizar cirugía reparadora.
Cuando se visualiza algún órgano con posibilidad de patología se puede obtener una muestra del mismo, y conseguir así una biopsia y tejido que posteriormente será examinado al microscopio.
Algunas de las indicaciones posibles para solicitar una laparoscopia son:
El paciente no debe ingerir ningún alimento ni líquido en las ocho horas previas a realizarse la prueba.
Se le informará sobre este procedimiento, como se realiza y los posibles riesgos y complicaciones que puedan surgir, debiendo firmar una consentimiento informado donde asegura que todas estas consideraciones le han sido explicadas.
Es aconsejable que tras la prueba se mantenga reposo al menos durante unas horas, y también su médico puede aconsejar permanecer en ayunas.
Dado que el paciente está bajo anestesia general, no siente dolor alguno durante el procedimiento. Será posteriormente tras despertarse cuando pueda notar en los sitios de incisión dolor, para lo cual el médico puede administrar un analgésico.
Cuando se emplea anestesia local, se puede sentir un pinchazo y una sensación de ardor cuando se está aplicando dicha anestesia y puede haber dolor en el sitio de la incisión. Posteriormente, las incisiones también pueden doler un poco.
Además, debido a la introducción de aire en la cavidad abdominal se puede experimentar dolor en el hombro por algunos días, ya que el gas puede irritar el diafragma, el cual comparte algunos de los mismos nervios que el hombro. También se puede experimentar ganas continuas de orinar, ya que el gas puede ejercer presión sobre la vejiga.
Entre los riesgo más graves de esta técnica nos encontramos:
En aquellos pacientes con trastornos de la coagulación puede no ser recomendable realizar esta técnica, o en aquellos casos que se prevea que se va a provocar un sangrado importante.
Puede ser también que en aquellos pacientes con cirugías previas abdominales, con posibles cicatrices y bridas quirúrgicas, no esté recomendado realizar está prueba, ya que el laparoscopio no podrá introducirse con facilidad y el gas no conseguirá expandir la pared abdominal.
Otras contraindicaciones de esta técnica son la presencia de bloqueos auriculoventriculares de tercer grado, la presencia de insuficiencia cardiaca o respiratoria descompensada.
Tampoco es recomendable su realización en aquellos casos de infecciones locales de la pared abdominal.
Última actualización: del 2006
Eric J.García Lamberechts. Médico Residente Medicina Interna. H.C.San Carlos.Madrid