
Los fármacos son unos de las principales herramientas terapéuticas de que dispone la medicina moderna junto con la cirugía, la rehabilitación y otras terapias. Los objetivos de una correcta utilización de la terapéutica farmacológica, a cualquier edad y en cualquier momento, son la curación o prevención de enfermedades, el alivio o la reducción de síntomas y la mejoría la funcionalidad de los individuos.
Las personas mayores tienen características especiales
que hacen que el manejo de los medicamentos en ellos sea
diferente que en los adultos de menor edad.
En
primer lugar se ha de tener en cuenta los cambios
biológicos que se dan con el paso del tiempo:
En segundo lugar, los ancianos padecen de forma simultánea diversas enfermedades y procesos crónicos, es decir, lo que se conoce como pluripatología. Esto comporta que haya múltiples tratamientos farmacológicos simultáneos, lo que se denomina polifarmacia.
La polifarmacia (por convenio se habla en geriatría de su
presencia a partir de 4 fármacos) comporta el aumento de
las interacciones entre fármacos, de manera que sus
efectos pueden potenciarse o verse dificultados o bien
pueden darse efectos nuevos e inesperados. No
obstante, muchos pacientes se benefician del uso de
múltiples medicamentos, por lo que actualmente se está
redefiniendo la polifarmacia como la administración de
más medicación de la clínicamente indicada (en exceso o
innecesaria).

Sin embargo éste no es el único problema que se da con el uso de fármacos; cabe destacar también el uso incorrecto de fármacos, habitualmente la administración de medicamentos que se ha comprobado que empeoran la funcionalidad de las personas mayores y aumentan la presencia de síndromes geriátricos, así como la infrautilización de fármacos que se ha demostrado que son útiles, pero que no se administran o se dan a dosis inferiores por miedo o desconocimiento de su utilidad, aún en personas mayores.
La suma de estos factores puede facilitar la aparición de Reacciones Adversas a Medicamentos (RAM). Estas se definen como la respuesta inesperada, no pretendida ni deseada o excesiva a un medicamento y que hacer que se suspenda el tratamiento o se modifique su dosis, que puede ser causa de ingreso hospitalario y que en cualquier caso complica el diagnóstico y pronóstico del paciente. Las RAM son causa de aproximadamente el 30% de los ingresos hospitalarios de las personas en edad geriátrica y pueden estar relacionadas con problemas como caídas, depresión, estreñimiento, confusión y otros muy relacionados con la dependencia de las personas mayores.
En muchos casos estas reacciones adversas pueden evitarse, si se tienen en cuenta antecedentes de reacciones similares, se controlan o monitorizan de forma correcta los fármacos administrados, se evitan fármacos con escaso valor terapéutico o aquellos contraindicados en personas mayores y se usan pautas de posología adecuadas a las características de los pacientes y siempre con tras evaluar correctamente la situación global.