Existen numerosos factores por los que
el manejo de fármacos en el paciente anciano debe ser
diferente al que se lleva a cabo en el adulto:
- Los ancianos presentan un mayor
número de patologías siendo en muchas
ocasiones necesario que se asocien un gran
número de fármacos para tratarlas. Muchas de
estas patologías son afecciones crónicas que
van a necesitar un largo periodo de tratamiento
o que incluso se van a mantener el resto de la
vida.
- El envejecimiento lleva consigo
una serie de cambios en los sistemas que
metabolizan las sustancias contenidas en los
fármacos por lo que un mismo fármaco puede
producir una distinta acción en un joven que en
un anciano.
- El paciente anciano tiende a
omitir síntomas, en muchas ocasiones por
considerarlos "normales para la edad"
lo que dificulta la detección de la dolencia y
la pauta de tratamiento.
- A menudo el anciano acude a
varios especialistas a la vez para valorar una
misma patología por lo que se les prescriben
fármacos desde diferentes facultativos,
aumentando así el riesgo de polifarmacia.
La mayoría de los ancianos toman entre
cuatro y seis medicamentos a la vez. Casi un cuarto de
estos pacientes presentan en algún momento del
tratamiento reacciones adversas. Se considera que más
de la mitad de los ancianos toma algún fármaco que se
le podría retirar por no ser necesario, y que sin
embargo es posible que le produzca efectos adversos.
Los medicamentos más usados en el
anciano son:
- Relacionados con patología
respiratoria: broncodilatadores, eliminadores de
secreciones (mucolíticos), contra la tos
(antitusígenos).
- Relacionados con patología
digestiva: protectores gástricos o
antiulcerosos, laxantes, enzimas digestivas...
- Relacionados con trastornos
endocrinológicos: Antidiabéticos orales e
insulina, hipolipemiantes...
- Relacionados con patología
cardiovascular: diuréticos, antihipertensivos y
vasodilatadores periféricos.
- Relacionados con patología
neurológica: antiparkinsonianos, sedantes,
antidepresivos, antipsicóticos, antidemencia...
se incluirían en este apartado los
analgésicos opiáceos que tienen acción en el
sistema nervioso central.
- Relacionados con patología
osteoarticular: analgésicos, antiinflamatorios,
relajantes musculares...
Reacciones adversas comunes en la población geriátrica
Los fármacos antiinflamatorios tienen
efectos adversos como: Irritación gástrica, úlceras,
hemorragia digestiva.
Los opiáceos: estreñimiento.
Los aminoglucósidos: Sordera,
insuficiencia renal.
Los antiparkinsonianos: Náuseas,
delirios, alucinaciones, hipotensión postural.
Los antiarrítmicos: Diarrea, retención
urinaria.
Los anticoagulantes: Hemorragias.
Los antihipertensivos: Hipotensión,
sedación
Los diuréticos: Deshidratación,
hiponatremia, hipopotasemia, incontinencia urinaria.
La digoxina: Nauseas, anorexia,
arritmias.
Nitratos: Hipotensión
Insulina: Hipoglucemia.
Los antidepresivos: Hiper e hipotensión
arterial, episodios cardiacos adversos
Antipsicóticos: Sedación,
hipotensión, trastornos extrapiramidales del
movimiento
Sedantes e hipnóticos: Sedación
excesiva, delirio, trastornos de la marcha.
Carbamacepina: Anemia, hiponatremia,
nutropenia.