
La nutrición es aquel proceso por el cual el organismo incorpora las sustancias necesarias para su correcto funcionamiento (crecer, mantenimiento, reparación, etcétera). Habitualmente obtenemos estas sustancias, llamadas nutrientes mediante la alimentación. Ésta es el acto voluntario por el cual los individuos consumen alimentos obtener nutrientes de ellos. Así pues, la alimentación es un acto voluntario y consciente y la nutrición es la consecuencia inconsciente.
Los nutrientes son aquellas sustancias necesarias para el mantenimiento de la vida y de la salud de los organismos. De forma simple, los nutrientes pueden clasificarse en:
El estado nutricional en las personas ancianas es primordial, ya que una nutrición deficitaria aumenta la morbilidad y la mortalidad, empeorando el pronóstico y la evolución de multitud de procesos crónicos (diabetes, hipertensión, osteoporosis, insuficiencia renal, etcétera).
En las personas mayores la alimentación y la nutrición pueden verse afectadas por factores como el estado anímico, las redes sociales y de cuidado, el nivel socioeconómico, el estado de mantenimiento de boca y dientes, la actividad física, el estilo y los hábitos de vida y enfermedades intercurrentes. Todo esto se ha de tener en cuenta para construir unas recomendaciones nutricionales y dietéticas adecuadas a cada paciente, sin olvidar las preferencias y gustos personales.
Un correcto aporte de nutrientes ha de cubrir las
necesidades particulares del individuo, tanto basales
como respecto al control de enfermedades y sus
consecuencias, y también prevenir o disminuir las
alteraciones del propio proceso del envejecimiento.