El consumo de setas es habitual pero se ha de ser un experto conocedor de las mismas para proceder a su recolección ya que existen algunas especies muy venenosas y que se asemejan en apariencia a las comestibles.
La intoxicación por setas se relaciona con cuatro síndromes y siete clases de toxinas. Los síndromes se diferencian según los órganos o sistemas que afectan.
Si se sospecha que se ha ingerido alguna seta venenosa se debe acudir de inmediato a un centro sanitario.
Algunas de las intoxicaciones por setas producen un cuadro neurológico con alucinaciones y alteraciones del sistema nervioso autónomo (sudoración, lagrimeo, salivación, miosis ) y otras producen síntomas digestivos: dolor abdominal, náuseas y vómitos.