La dosis tóxica son 150 miligramos por kilogramo de peso. Este fármaco se degrada por sistemas enzimáticos del hígado que, en caso de intoxicación, se ven superados y no eliminan todo el fármaco acumulándose e induciendo daño hepático. Las primeras manifestaciones son náuseas, vómitos, malestar y sudoración. A las 24 horas el niño queda sin clínica, aunque poco a poco se van alterando las funciones hepáticas y aparecerán nuevos síntomas como dolor abdominal derecho o aumento del hígado. Entre el segundo y el tercer día pueden presentarse alteraciones de la coagulación, ictericia, alteraciones encefálicas y afectación de múltiples órganos como el corazón, el riñón o el páncreas, con posibilidad de que el niño muera. Si sobrevive, la recuperación suele tardar unos 2 3 meses.
El tratamiento incluye intentar expulsar del estómago el paracetamol mediante lavado gástrico o jarabe de ipecacuana (sustancia que induce el vómito) e impidiendo su absorción digestiva con carbón activado. El antídoto del paracetamol es la N-acetilcisteína, se administra por boca o por sonda nasogástrica.
Última actualización: del 2006
Marta Bueno Barriocanal.