El metanol es un tipo de alcohol no apto para beberse utilizado en la industria y en productos como los limpiaparabrisas, anticongelante, laca, barniz, aditivos para combustibles o disolventes industriales.
Los síntomas aparecen minutos después de la ingestión y lo más frecuente es la somnolencia, síntomas de borrachera, náuseas y vómitos. A partir de las 24 horas pueden empezar a manifestarse los síntomas más graves: acidosis y alteraciones visuales (visión borrosa y reducción del campo visual). Las pupilas se dilatan y no reaccionan a la luz.
El etilenglicol es un químico inodoro, incoloro y con sabor dulce que se encuentra en muchos productos domésticos: productos anticongelantes, descongeladores, detergentes, pinturas y cosméticos.
El primer síntoma de la ingestión de etilenglicol es similar a la sensación causada por el consumo de alcohol. A las pocas horas, aparecen más efectos tóxicos. Los síntomas pueden comprender náuseas, vómitos, convulsiones, estupor e incluso coma.
Una sobredosis de etilenglicol puede causar daño al cerebro, los pulmones, el hígado y los riñones. La intoxicación causa acidosis metabólica. Estas alteraciones pueden ser tan graves que causen un shock profundo y la muerte.
En el tratamiento los métodos de lavado gástrico o de carbón activado para disminuir la absorción no son eficaces ya que el metanol y el etilenglicol se absorben muy rápido.
El etanol es el antídoto para ambos. También se puede utilizar el fomepizol. En los casos más graves se puede utilizar la hemodiálisis.