El ibuprofeno es un medicamento que se utiliza para calmar el dolor (analgésico), la inflamación (antiinflamatorio) y la fiebre (antitérmico). Es una de las causas más frecuentes de intoxicación medicamentosa en la infancia por su gran uso.
Los efectos graves por sobredosis son raros y ocurren en menos del 0.3% de los casos. Los efectos graves se observan en los niños que ingieren 400 mg por kilo de peso.
La intoxicación es debida a la ingestión accidental de ibuprofeno, normalmente en forma de jarabe y por parte del niño (de aquí la importancia de nunca dejar al alcance del niño las medicinas).
Los síntomas empiezan 4 horas tras la ingestión y se resuelven en un día. Lo más frecuente es la aparición de clínica gastrointestinal: náuseas, vómitos y dolor de barriga. También se puede manifestar somnolencia y letargia. Otros síntomas más raros pueden ser la visión doble (diploplia), dolor de cabeza, nistagmo y acúfenos.
En los casos más graves puede producir acidosis metabólica y daño renal.
Es fundamental acudir a un centro sanitario para monitorizar al niño y controlar la función renal. Un buen soporte es fundamental ya que no existe antídoto.