La dosis tóxica es aquella que supera los 20-30 miligramos por kilogramo de peso de hierro elemental. (el fumarato ferroso es un compuesto que contiene mayor proporción de hierro que el sulfato ferroso o el gluconato ferroso).
El hierro en cantidades tóxicas provoca irritación gastrointestinal con náuseas, vómitos, dolor abdominal e, incluso, diarrea sanguinolenta y perforación. Además puede dar alteraciones hepáticas, renales, pulmonares, de la coagulación, coma etc... Puede dejar secuelas digestivas a medio plazo (estenosis o estrechamientos y cicatrices en el tubo digestivo).
Se debe intentar la evacuación con jarabe de ipecacuana o lavado gástrico o intestinal total. No se emplea el carbón activado porque no impide su absorción. En los casos moderados o graves se puede emplear desferroxamina (sustancia quelante del hierro, es decir que se une a él impidiendo que desarrolle su toxicidad y que favorece su eliminación por la orina).
Última actualización: del 2006
Marta Bueno Barriocanal.