El monóxido de carbono es una fuente frecuente de intoxicación puesto que se desprende de estufas, calderas, chimeneas, fuegos, etc... y pasa inadvertido (no huele, ni tiene sabor, ni color, ni es irritante). Produce cefalea, malestar, irritabilidad, confusión, taquicardia (aumento de la frecuencia cardiaca)mareo, debilidad, coma y muerte.
Requiere un tratamiento precoz con oxígeno y control de todas las alteraciones desencadenadas. A veces quedan secuelas neurológicas.
El anhídrido cianhídrico se emplea en la industria, por lo que es más raro que ocasione intoxicación en niños. Provoca alteraciones neurológicas y acidosis. Se trata con oxígeno y como antídotos se usan nitritos.
Última actualización: del 2006
Marta Bueno Barriocanal.