Los cáusticos incluyen ácidos y álcalis (por ejemplo la lejía). Su poder de dañar los tejidos del organismo es muy alto y causan una quemadura química.
La intoxicación es debida a la ingestión accidental sobre todo de los productos de limpieza si están accesibles para los niños. Es muy importante extremar las medidas de seguridad en el hogar.
Su ingestión puede producir quemaduras en la boca y el tracto digestivo. Son muy dolorosas y producen un aumento del babeo, vómitos y rechazo a la deglución. Si el cáustico llega al esófago puede producir estenosis importantes por cicatrización de las quemaduras de la mucosa.
El tratamiento inicial es lavar con agua abundante la piel o los ojos y enjuagar la boca si han tenido contacto con el cáustico. Se debe evitar dar líquidos o sólidos por la boca
Está contraindicado provocar el vómito, el carbón activado y el lavado gástrico.
Se debe acudir a un hospital para que se valoren las posibles quemaduras internas.